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Limpieza profesional como negocio Cotizar sin regalar horas: costear la visita antes de poner precio

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Cotizar sin regalar horas: costear la visita antes de poner precio

✦ Un presupuesto sin horas y sin insumos es una promesa de trabajo gratis. Con la hoja de costos delante, el precio deja de ser una opinion y pasa a ser una cuenta.

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Objetivo: Costear una visita de limpieza con sus tres sumandos (tiempo de puerta a puerta, insumos y traslado) y poner precio a un contrato sin trabajar de más, decidiendo entre cobrar por visita, por superficie o de forma mixta.

14 min Limpieza profesional como negocio 16–99 años
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Cotizar sin regalar horas: costear la visita antes de poner precio

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Qué vas a poder hacer al terminar

Casi todo el negocio de la limpieza se decide en una sola pregunta: cuánto cuesta la visita. Un cliente que pide presupuesto no está preguntando por los metros; está preguntando qué hay detrás de ese número: cuántas horas, cuántos insumos y cuánto camino. En esta lección vas a costear una visita completa, distinguir el margen del resultado y usar esa diferencia para poner precio sin trabajar de más. Como en la lección anterior, no se trata de aprender a limpiar: se trata de aprender a cobrar por lo que limpias.

1. La visita cuesta: tiempo, insumos y traslado

El precio que te piden no es el costo, y confundirlos es el error que más caro sale. El costo de una visita tiene tres sumandos, y si falta alguno, el número que sale es falso. El más invisible es el tiempo: no hay recibo de las horas que dedicas a traveling, a esperar a que te abran o a cargar el carro. Por eso conviene calcularlo con el mismo cuidado con el que calculas los insumos.

  • Tiempo de puerta a puerta: el trabajo dentro del espacio más el traslado de ida y vuelta. Es el sumando que casi siempre falta, porque no aparece en ninguna cuenta.
  • Insumos que se acaban: guantes, bolsas, escobas de repuesto y productos que se consumen. Si el material lo pone el cliente, eso se escribe aparte y se cotiza aparte.
  • Traslado: el combustible y el tiempo de ir y volver. En un día con tres visitas, el traslado puede ser la tercera parte de tu jornada.
Cascada de cinco peldaños: horas de puerta a puerta, 3 h por trabajo en sitio y traslado; costo de tu tiempo, $450 por 3 h a $150 la hora; insumos que se acaban, $45; combustible del traslado, $20; y costo de la visita, $515.
El precio nunca puede estar por debajo de este número. Si lo está, cada visita que haces te cuesta dinero.
Las cuatro líneas de la hoja de costos de una visita. Caso ficticio del ejercicio.
LíneaDe dónde salePara qué sirve
Horas de puerta a puertaDel cronómetro de tus visitasSaber cuánto vale tu trabajo en esa visita
Valor de tu horaDel número que tú te ponesConvertir horas en dinero
Insumos y trasladoDe lo que se consume y de lo que se gasta en irEl costo que no se nota hasta que falta
Costo de la visitaDe la suma de las tres líneasEl piso del precio: nunca por debajo

2. El precio sale del costo, no de la memoria

Hay dos números que conviene no revolver. El margen es lo que queda del precio después de restar insumos y traslado: es la parte que le pertenece al negocio. El resultado es lo que queda después de restar también el valor de tu tiempo: es lo que de verdad te queda a ti. Cuando alguien dice «estoy ganando quinientos pesos por visita», casi siempre está mirando el margen y no el resultado.

Flujo de cuatro pasos: sumas lo que se gasta, con insumos de $45 y traslado de $20 que dan $65 por visita; sumas tu hora, con 3 h de puerta a puerta por $150 que dan $450; comparas con tu precio, porque hoy cobra $600 y el resultado es $85 por visita; y decides qué cambias, porque el alcance baja o
El precio no se decide de memoria: se decide después de la suma, y siempre con las tres líneas a la vista.
  • Margen = precio menos insumos y traslado. Sirve para saber si el trabajo paga lo que pagar.
  • Resultado = margen menos el valor de las horas propias. Sirve para comparar un trabajo con otro.
  • Resultado por hora = resultado dividido entre las horas de puerta a puerta. Sirve para ver qué trabajo te conviene.
Tabla de cuatro columnas con los cuatro trabajos de Beto: casa de 80 metros cuadrados, precio $600, costo de la visita $515 y resultado de $28 por hora; oficina de 40 metros cuadrados, precio $450, costo $340 y $55 por hora; áreas comunes, precio $360, costo $275 y $57 por hora; y trabajo por evento
El trabajo que más factura no es el que más te deja. La comparación se hace por hora, no por precio de lista.
  • Precio por visita: cuando el espacio no cambia y el trabajo se repite igual. Es lo que se pacta en un contrato fijo.
  • Precio por superficie: cuando el espacio cambia o el trabajo es por evento. Se multiplica metros por tu factor medido.
  • Precio mixto: cuando el cliente quiere un número cerrado. Una base que cubra la visita y el excedente por metro medido.

3. Qué va incluido en el precio

El precio se defiende con el alcance, y el alcance se escribe. Estas cuatro decisiones son las que separan un trabajo que deja dinero de uno que se convierte en una discusión cada mes.

  • El material del cliente no va incluido: lo pone él y se dice por escrito. Si lo pones tú, se cotiza aparte con su lista de precios.
  • El traslado va incluido hasta cierta distancia: más allá, se cobra aparte o el trabajo no se acepta. El tiempo que tardas en llegar es tiempo que alguien más paga.
  • El alcance se escribe por espacio: si un espacio no está en la lista, no se limpió, y por eso la lista se revisa antes de salir.
  • Las visitas extra y los trabajos de evento llevan su propio precio, calculado con el mismo criterio de costo y no con una estimación a ojo.

4. Ejemplos resueltos

Ejemplo resuelto 1: la hoja de costos de la visita a la casa

  1. Paso 1. Qué se midió

    Beto tomó la visita de mantenimiento de la casa de 80 m² y escribió sus tres sumandos. Trabajo en sitio: 2 h 40 min. Traslado de ida y vuelta: 20 min. Total de puerta a puerta: 3 h. Insumos que se consumen: $45. Combustible del traslado: $20.

Paso 1 de 4

Ejemplo resuelto 2: cuando el cliente no puede pagar más

  1. Paso 1. La conversación

    El cliente de la casa dijo que $600 por visita era todo lo que podía pagar. Beto no bajó el precio. Sacó la hoja de costos y explicó la cuenta: 3 h de puerta a puerta, $45 de insumos y $20 de traslado. Después ofreció dos caminos, no uno.

Paso 1 de 4

5. Lo que te llevas

Dos decisiones y un producto. La primera: toda visita se costea con sus tres sumandos, y el costo de las horas es tan real como el de los insumos. La segunda: el precio se decide después de la cuenta, y cuando el cliente no lo acepta, se cambia el alcance o la frecuencia antes de cambiar el número. Y el producto: la hoja de costos de una visita real tuya, con horas, insumos, traslado, costo, margen y resultado, y el precio que sale de ella.

Beto cobra $600 por la visita a la casa. La visita le ocupa 3 h de puerta a puerta, sus insumos son $45, el traslado $20 y su hora vale $150. ¿Cuánto le queda como resultado de esa visita?

En el caso ficticio del ejercicio, la visita a la casa de 80 m² ocupa 3 h de puerta a puerta, los insumos son $45, el traslado $20 y la hora de Beto vale $150. ¿Cuánto cuesta producir esa visita?

En el caso ficticio del ejercicio, Beto cobra $600 por la visita a la casa, que le ocupa 3 h de puerta a puerta. Sus insumos son $45, el traslado $20 y su hora vale $150. ¿Cuánto le queda por hora de puerta a puerta? Redondea a un decimal.

Si Beto sube el precio de la visita a la casa de $600 a $700, el resultado por hora de ese trabajo mejora.

Une cada línea de la hoja de costos con lo que realmente es.

      Ordena los cuatro pasos para pasar del costo al precio. Cada paso se apoya en el anterior.

      Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

      Un cliente te pide presupuesto para una casa de 80 m². Ordena los pasos.

        Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.

        En la hoja de costos, el de la visita son las horas de puerta a puerta, los que se consumen y el gasto del traslado. En el caso ficticio del ejercicio, el costo de la visita a la casa es de pesos.

        Un asistente escribió estas cinco notas sobre el presupuesto de Beto. Marca las que no se sostienen.

        Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.

        Producto de la lección. Toma la última visita que hiciste y arma la hoja de costos completa: horas de puerta a puerta, valor de tu hora, insumos, traslado y costo. Después réstale el costo al precio que cobraste y divide entre las horas. Escribe el resultado por hora que te salió. Con la hoja llena, responde en una línea qué harías con ese trabajo: subir el precio, bajar el alcance o dejarlo igual, y por qué.

        Si no sabes cuánto vale tu hora, ponle un número conservador y escríbelo como supuesto: es mejor un supuesto anotado que una hoja sin llenar. Y si no recuerdas cuánto consumiste, empieza por el último recibo de insumos.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Memoria: los cuatro sumandos

        Empareja cada pieza con su lugar en la cuenta. Con estas ocho palabras ya puedes levantar la hoja de costos de cualquier visita.

        Tarjetas de repaso rápido

        ¿Cuáles son los tres sumandos del costo de una visita?
        Horas de puerta a puerta, insumos que se consumen y traslado.
        ¿Qué diferencia hay entre margen y resultado?
        El margen es lo que queda del precio; el resultado es lo que queda después de pagar también tu tiempo.
        ¿Por qué se mide la hora de puerta a puerta?
        Porque es tiempo que no facturas y que hoy no aparece en ninguna cuenta.
        ¿Qué haces si el cliente no acepta el precio?
        Cambias el alcance o la frecuencia y vuelves a cotizar; nunca bajas el número sin cambiar nada.
        ¿Para qué sirve el resultado por hora?
        Para comparar trabajos distintos y decidir cuáles aceptas y cuáles no.

        Toca una tarjeta para ver la respuesta.

        Segunda pregunta del producto: de tus trabajos de esta semana, elige el que peor resultado por hora te dio y escribe en una línea el cambio de alcance, de frecuencia o de precio que pondrías en la mesa. Ese es el trabajo con el que conviene hablar la próxima semana, y la conversación empieza con la hoja de costos, no con una disculpa.

        Si te da pena llamar, usa el dato: el número de $28 por hora es un argumento que no se discute, porque no depende de tu carácter sino de tu cuenta.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Fuentes y para saber más

        Esta lección usa un caso ficticio y cifras de práctica: no hay precios de mercado, estadísticas ni salarios de referencia. Para la información de precios y proveedores en México, la fuente oficial es la PROFECO, y sus herramientas de comparación sirven para contrastar tus costos antes de fijar un precio; para las obligaciones fiscales vigentes, la fuente oficial es el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.

        Para dominar este tema

        Ahora sabes tres cosas: la visita se costea con tres sumandos, el margen no es el resultado, y el precio sale de la cuenta y no de la memoria. Lo que falta es el documento que lo sostiene: la hoja de costos de una visita real, con horas, insumos, traslado y resultado por hora. Ármala con el último trabajo que hiciste. Si el resultado por hora te sabe mal, esa sensación es información: es el número que vas a llevar a la mesa la próxima vez que un cliente te diga que el precio está alto.

        Chequeo de la lección

        Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

        Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
        Más sobre esta lección

        ¿Todavía no te queda claro?

        No pasa nada: vamos a verlo de otra manera

        Elige el ángulo que más te ayude. Nada es obligatorio ni cuenta como nota.

        Una analogíaSi lo recuerdas mejor con una comida que con una fórmula

        Piensa en preparar una comida para alguien: no le cobras por los ingredientes, le cobras por la comida terminada y puesta en la mesa. Los ingredientes son el costo, pero lo que se cobra es el resultado. Si vendes los ingredientes por separado, el cliente va a comparar precios de supermercado en vez de comparar el trabajo que recibe.

        ↑ Volver al objeto

        Practica un pocoPractica un poco: una hora de tu visita

        Cronometra tu próxima visita completa, desde que sales hasta que regresas, y anótala en dos renglones: trabajo en sitio y traslado. Con esa hora y el valor que le pones a tu hora, ya tienes el número más importante de la hoja de costos. Repítelo en tres visitas distintas antes de convencerte de un promedio.

        ↑ Volver al objeto

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