Qué vas a poder hacer al terminar
En limpieza, casi todos los servicios nacen de una conversación sobre metros. «¿Cuánto me cobra por el metro?», «mi pregunta es la misma para todos», «el metro es el metro». El problema es que el metro no dice cuánto trabajo vas a hacer: una oficina de cuarenta metros cuadrados con cinco escritorios y una casa de ochenta con dos pisos no se limpian igual. En esta lección vas a aprender a medir el espacio, a medir el tiempo real que te lleva y a decidir con números si lo que vendes es superficie o es frecuencia. No se trata de aprender a limpiar: se trata de saber qué estás vendiendo.
1. Tres etapas distintas, y esta es la tercera
Cuando alguien dice «me quiero dedicar a la limpieza», está diciendo tres cosas a la vez sin saberlo. Explorar un oficio es conocerlo: ver qué se hace, con qué herramientas y en qué orden. Aprender sus fundamentos es otra etapa: saber por qué se limpia un área antes que otra y con qué seguridad. Y practicar para cobrar por él es una etapa distinta: poner un número, un contrato y una cuenta encima de ese trabajo.
- Explorar el oficio es curiosidad y observación: ver qué se hace y en qué orden, sin cobrar nada todavía.
- Aprender los fundamentos: es donde aparecen la técnica y la seguridad. Sirve para no cobrar un trabajo mal hecho, y exige equipo, conocimiento y práctica supervisada.
- Practicar para cobrar: es lo que hace este curso. Aquí no aprendes técnicas; aprendes a costear, cotizar, agendar y cobrar un trabajo que otra persona va a hacer bien.
2. La superficie se mide, no se estima
Medir es sencillo y casi nadie lo hace. Se mide cada espacio por separado, con su superficie, y se anota qué hay dentro, porque dos metros cuadrados de cocina no son dos metros cuadrados de pasillo: la cocina tiene Electrodomésticos, el pasillo no. La superficie sola no sirve para cotizar, pero es el punto de partida para saber cuánto trabajo vas a hacer.
- Superficie por espacio: nunca el total de la casa. La suma de los espacios te sirve para el total, pero el trabajo se reparte de manera distinta.
- Tipo de trabajo: hay al menos dos. El mantenimiento (lo de cada visita) y la rotación o limpieza profunda (lo que se hace cada cierto tiempo). Cada uno tiene su propio tiempo por metro.
- Acceso y condiciones: con qué llave entras, si hay perro, si hay escalera, si el espacio está vacío o lleno. Todo eso cambia el tiempo, no la superficie.
- Lo que no va incluido: por ejemplo, los productos del cliente, el lavado de alfombras o los vidrios en altura. Anotarlo desde el inicio evita discutirlo después.
| Medida | Cómo se obtiene | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Superficie por espacio | Se mide cada espacio y se anota | Saber de dónde sale el total y comparar entre contratos |
| Tiempo de trabajo en sitio | Se cronometra una visita completa de cada tipo | Saber cuánto vale tu hora en ese espacio |
| Minutos por metro | Tiempo en sitio dividido entre metros cuadrados | Tu factor propio, que sustituye al del mercado |
| Frecuencia pactada | Cuántas visitas al mes y en qué días | Convertir una visita en carga mensual de trabajo |
3. El tiempo real por visita
El tiempo real es el que de verdad te ocupa el trabajo, contado desde que sales hasta que regresas. Se compone de tres partes: el trabajo en sitio, el traslado de ida y vuelta y los tiempos que se te van sin avisar, como recoger equipo, cargar el carro o esperar a que te abran. Medirlo no es un trámite: es lo que separa un contrato que deja dinero de uno que se lleva el día entero.
La forma práctica de medirlo es sencilla: durante una semana anotas la hora de llegada y la hora de salida de cada visita, sin juzgar nada. Al final de la semana divides el total de horas entre el número de visitas y tienes el tiempo real promedio. Ese número, y no tu impresión, es el que va a la hoja de costos de la lección siguiente.
4. ¿Cobro por superficie o por frecuencia?
Las dos opciones son legítimas y se combinan. Cobrar por superficie tiene sentido cuando el espacio cambia: si el cliente agranda el local o si el trabajo es por evento. Cobrar por frecuencia tiene sentido cuando el espacio es estable y el trabajo se repite igual: entonces lo que pactas es una visita, con un alcance escrito. Lo que nunca funciona es vender el metro con un factor que no es tuyo, porque un factor ajeno describe otros espacios, otros precios y otros costos.
- Cobra por superficie cuando: el espacio cambia de tamaño o de uso, el trabajo es por evento, o no hay contrato fijo.
- Cobra por frecuencia cuando: el espacio es el mismo, la frecuencia está escrita y el alcance también.
- Cobra mixto cuando: el cliente quiere un número cerrado. Una base que cubra la visita mínima y el excedente por metro medido.
- En los tres casos, el número sale de tus medidas: tus minutos por metro y tus horas de puerta a puerta.
5. Ejemplos resueltos
Ejemplo resuelto 1: la primera semana de medición de Beto
Paso 1. La pregunta que Beto se hizo
Beto llevaba dos años limpiando y cotizaba de memoria. Decidió hacer un mes de mediciones: cada visita, con una nota en el celular, anotaba la hora de llegada, la hora de salida y los metros cuadrados del espacio. No cambió nada más: ni la ruta, ni el precio, ni los clientes.Paso 2. Lo que encontró en la casa
En la casa de 80 m², el mantenimiento le tomaba 2 h 40 min y el traslado otros 20 min: 3 h de puerta a puerta. Al dividir 160 minutos entre 80 metros cuadrados, su factor de mantenimiento quedó en 2 minutos por metro. La limpieza profunda de esa misma casa, medida una vez, le tomó 4 h: 3 minutos por metro.Paso 3. Lo que encontró en los otros dos espacios
En la oficina de 40 m², el mantenimiento le tomó 1 h 40 min: 2.5 minutos por metro, más que en la casa, porque hay más escritorios y más papel. En las áreas comunes del condominio, 1 h 15 min para 60 m²: 1.25 minutos por metro, menos que en la casa, porque son espacios de paso.Paso 4. La decisión que salió de las medidas
Con esos tres números, Beto entendió que un solo precio por metro no podía servir para sus tres clientes, y que el peor de los tres no era el más pequeño: el condominio. Decidió seguir cobrando por visita a la casa y a la oficina, porque el espacio no cambia, y usar el factor medido sólo para los trabajos por evento, donde el tamaño sí varía. El producto de esta lección quedó en una tabla: tres filas, una por contrato, con superficie, tiempo y frecuencia.
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Ejemplo resuelto 2: cuando el cliente pregunta por metro
Paso 1. La pregunta del cliente
Un cliente nuevo le preguntó a Beto: «¿cuánto me cobra por metro?». Beto no tenía un precio por metro: tenía medidas de tres espacios y ninguna regla para responder. Antes de contestar, hizo lo que había hecho en su casa: midió el local, cronometró una visita de prueba y anotó los resultados.Paso 2. Lo que encontró
El local medía 120 m² y la limpieza de mantenimiento le tomó 3 h en sitio, más 20 min de traslado. Su factor de mantenimiento en ese tipo de espacio era de 2 minutos por metro, el mismo que había medido en la casa. Con la medida de su propio trabajo, Beto podía hablar de metros sin adivinar.Paso 3. La respuesta que dio
No dijo un número por metro. Dijo: «mido el espacio, cronometro el tipo de trabajo que necesita y le presento el costo de la visita con el detalle: cuántas horas, qué insumos y qué traslado». Para el local, presentó una visita de mantenimiento con un total de 3 h 20 min de puerta a puerta.Paso 4. Lo que aprendió
La superficie es una unidad de trabajo, no una unidad de venta. La frase que se quedó: «yo no vendo metros, vendo el tiempo que su espacio me quita». Con esa frase, cualquier cliente que pregunte por metro recibe una respuesta honesta y Beto sigue teniendo el control del precio.
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6. Lo que te llevas
Dos decisiones y un producto. La primera: la superficie se mide por espacio y el tiempo se cronometra por tipo de trabajo, nunca de memoria. La segunda: el precio se elige entre superficie y frecuencia según si el espacio va a cambiar, y en ambos casos el número sale de tus propias medidas. Y el producto: una tabla con una fila por contrato, con superficie por espacio, tiempo en sitio, minutos por metro y frecuencia semanal. Esa tabla es el insumo de la lección siguiente, donde se convierte en dinero.
Beto limpia una casa de 80 m² y el mantenimiento le toma 160 minutos de trabajo en sitio. ¿Cuánto mide su factor de mantenimiento en esa casa?
En el caso ficticio del ejercicio, Beto limpia una oficina de 40 m² y el trabajo en sitio le toma 100 minutos. ¿Cuántos minutos por metro cuadrado mide como factor de mantenimiento? Redondea a un decimal.
Un metro cuadrado de pasillo y un metro cuadrado de cocina se pueden cotizar con el mismo factor si el tipo de trabajo es el mismo.
Une cada situación con la forma de cobro que le corresponde.
Ordena los cuatro pasos para medir un contrato antes de cotizarlo, de arriba hacia abajo.
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Llegas con la cotizadora al primer cliente nuevo. Ordena los pasos.
Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.
El factor propio se calcula dividiendo el en sitio entre los cuadrados del espacio. En el caso ficticio del ejercicio, el factor de mantenimiento de la casa de 80 m² es minutos por metro cuadrado.
Un asistente escribió estas cinco notas en el chat del negocio de Beto. Marca las que no se sostienen.
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Producto de la lección. Toma un solo trabajo tuyo y arma la tabla de medidas: una fila por espacio, con los metros cuadrados, el tipo de trabajo y el tiempo que te tomó la última visita. Después divide el tiempo entre los metros y escribe tu factor. Si en algún espacio no sabes los metros, pon «sin medir» y sal a medirlo: ese hueco es el que después se convierte en horas regaladas. Con la tabla llena, responde en una línea qué vas a cotizar por superficie y qué por frecuencia, y por qué.
No busques el dato perfecto. Sirve más una medición de hace dos semanas, aunque sea aproximada, que una tabla perfecta que nunca escribes. Si un número te sale raro, déjalo anotado como supuesto y vuelve a esa fila el mes que viene.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Memoria: las cuatro medidas del caso
Empareja cada medida con lo que significa. Con estas ocho palabras ya puedes levantar la tabla de cualquier contrato.
Tarjetas de repaso rápido
Toca una tarjeta para ver la respuesta.
Segunda pregunta del producto: elige un cliente cuyo trabajo te ocupa más horas de las que esperabas y calcula, con tu tabla de medidas, cuántas horas te ocupa al mes. Si el número es mayor que el que traías en la cabeza, escríbelo: ese es el trabajo que en la lección siguiente tienes que cotizar sin regalar horas.
Si te falta un dato, usa el último trabajo que hiciste y crónometralo. Media hora de medición vale más que un mes de cálculos con suposiciones.
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Fuentes y para saber más
Esta lección usa un caso ficticio y cifras de práctica: no hay precios de mercado, estadísticas ni salarios de referencia. Para la información de precios y proveedores en México, la fuente oficial es la PROFECO, y conviene consultar sus herramientas de comparación antes de fijar los tuyos; para las obligaciones fiscales vigentes, la fuente oficial es el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.
PROFECO: información de precios y proveedoresConsulta las herramientas de comparación de precios antes de fijar los tuyos y anota la fecha de la página.
SAT: obligaciones fiscales vigentesRevisa las obligaciones que apliquen a tu forma de trabajo antes de emitir comprobantes.
Para dominar este tema
Ahora sabes tres cosas: la superficie se mide por espacio, el tiempo real se cronometra y no se estima, y el precio se elige entre superficie y frecuencia según si el espacio va a cambiar. Lo que falta para que esto sirva es un solo documento: la tabla de medidas de tus contratos, con superficie, tipo de trabajo, minutos por metro y frecuencia. Ármala esta semana con tus trabajos reales. Si al multiplicar frecuencia por horas aparece un número que te sorprende, ahí está la explicación de por qué algunos contratos se sienten pesados.
Chequeo de la lección
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
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