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Reparación y servicios técnicos como negocio Cotizar la reparación: refacciones, horas y lo que no se ve

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Cotizar la reparación: refacciones, horas y lo que no se ve

✦ El precio de una reparación no es un número: son tres renglones y una regla para cuando la pieza sale distinta. Aprende a desglosar y a escribir qué pasa si la refacción no llega.

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Objetivo: Armar el precio de una reparación con refacción, mano de obra y traslados, y decir por escrito qué pasa si la refacción sale distinta.

13 min Reparación y servicios técnicos como negocio 16–99 años
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Cotizar la reparación: refacciones, horas y lo que no se ve

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Qué vas a poder hacer al terminar

El diagnóstico te dice qué falla. La cotización te dice cuánto cuesta arreglarlo. Y en un taller de reparación, esa cotización tiene tres capas que el cliente no ve separadas si tú no las separas: la refacción, la mano de obra y el traslado. A eso se le suman las horas que nadie ve y una pregunta que casi siempre se pospone: qué pasa si la refacción sale distinta. Esta lección te da tres cosas: cómo se arma el precio en tres capas, qué es lo que no se ve y por qué importa, y qué se escribe para que un cambio de refacción no se convierta en una discusión.

1. Las tres capas del precio

El precio de una reparación se arma con tres capas y se presenta en tres renglones. La primera es la refacción: la pieza que se cambia. La segunda es la mano de obra: el tiempo de desarmar, cambiar, armar y probar. La tercera es el traslado: la hora de calle para recoger y devolver el equipo. Cada renglón responde una pregunta distinta del cliente: cuánto vale la pieza, cuánto vale tu trabajo y cuánto cuesta que el equipo llegue y vuelva.

Tabla de tres columnas con cuatro capas del precio de una reparación: la refacción con la pieza que se cambia, la mano de obra con el tiempo de desarmar y armar, los traslados con el viaje y el transporte, y lo que no se ve como lo que no se cobra y sí cuesta.
La cuarta fila casi nunca se escribe, y por eso termina en la cuenta del taller.
  • La refacción: la pieza que se cambia, con su monto. Es el renglón que más se mueve y el que el cliente recuerda, porque es el número más grande del papel.
  • La mano de obra: el tiempo de desarmar, cambiar, armar y probar, al monto por hora de tu negocio. Es un número que tú controlas y que no depende de lo que el cliente se imagine.
  • El traslado: el viaje al domicilio y el transporte del equipo hasta el taller. Es una hora de calle, con su combustible y su desgaste.
  • Lo que no se ve: lo que no se cobra y sí cuesta. La búsqueda de la falla, la limpieza del área de trabajo, el tiempo de autorizar un sustituto. Eso no va en el papel del cliente, pero va en tu cuenta.

Los tres renglones se suman en un total, y el total no es el único número que importa: al pie va la regla de qué pasa si una de las piezas sale distinta. La cascada siguiente muestra el recorrido completo del monto en el caso ficticio del ejercicio, con el peldaño extra que aparece cuando la refacción no llega como se pidió.

Cascada de seis peldaños que suman el precio de una reparación: la refacción, la mano de obra, los traslados, el total cotizado, el incremento cuando la refacción sale distinta y el total con la refacción nueva.
Si falta un peldaño, el total se va de una forma que nadie previó. El último peldaño sólo existe si el cliente lo aceptó.

2. Las horas que nadie ve

Dentro de la mano de obra hay horas que el cliente no entiende y que tú tampoco puedes dejar fuera. En el caso ficticio del ejercicio, cambiar el conjunto de amortiguadores de una lavadora ocupa tres horas y media de taller, y ninguna de esas tres horas y media es sólo poner la pieza nueva.

Las horas de un trabajo de reparación. Caso ficticio del ejercicio.
MomentoQué pasaQué pasa si no se escribe
AbrirDesarmar la tapa y el tambor sin rayar la carcasaSe rayan cosas y el arreglo se vuelve un reclamo
ConfirmarVerificar que la pieza propuesta es la correctaSe pide una refacción que no era la que hacía falta
CambiarPoner la pieza nueva y ajustarlaEl trabajo se entrega con la pieza mal puesta
Armar y probarCerrar, correr el ciclo y escucharEl equipo sale del taller sin una sola prueba
LimpiarLimpiar el área y el equipo que se devuelveSe entrega con grasa y con piezas del desarme dentro

La hora que se cobra y la hora que se trabajan no son la misma. En el caso ficticio del ejercicio, Marisol cobra tres horas y media por el cambio del conjunto de amortiguadores y su hora de trabajo cuesta ciento ochenta pesos: tres y media horas son seiscientos treinta. Ese monto por hora sale de la herramienta T04, Hoja de costos, que es donde vive el número que decides cobrar. Si no sabes cuánto vale tu hora, el renglón de mano de obra se vuelve una intuición y las tres capas del precio se vuelven una sola, la de la pieza.

3. La refacción: lo que puede salir distinto

La refacción es la capa que puede cambiar después de que firmaste el presupuesto. Pides el conjunto de amortiguadores del modelo que dijo el cliente y al llegar a la refaccionaria te dicen que ese modelo lleva otro diseño. O hay pieza, pero está golpeada. O simplemente ya no la traen. Cuando eso pasa hay cuatro caminos, y lo que decide el resultado es lo que escribiste antes de empezar, no lo que dices después.

Tabla de tres columnas con cuatro caminos cuando la refacción sale distinta: que no haya pieza y haya espera, que haya un sustituto de otra marca, que salga más cara y no haya sustituto, y que el cliente ya no quiera esperar.
La tercera columna es la que evita la discusión. Sin el papel, cualquier diferencia parece arbitraria.

4. Ejemplos resueltos

Ejemplo resuelto 1: la cotización de la lavadora que golpea

  1. Paso 1. Lo que ya está resuelto

    Del caso ficticio del ejercicio: la clienta de la visita anterior acepta el diagnóstico y contrata la reparación. Marisol ya tiene la falla probable y el rango de monto en su escrito. Ahora falta cotizar, y el primer paso no es sumar: es decidir qué entra y en qué renglón.

Paso 1 de 4

Ejemplo resuelto 2: la refacción que salió distinta

  1. Paso 1. El aviso

    En el caso ficticio del ejercicio, Marisol llega a la refaccionaria y el conjunto de amortiguadores del modelo que pidió ya no existe en ese diseño. Hay un sustituto de otra marca: sirve y funciona, pero cuesta novecientos ochenta pesos en vez de setecientos veinte.

Paso 1 de 4

5. Lo que te llevas

Tres decisiones y un producto. La primera: el precio se arma en tres renglones, refacción, mano de obra y traslado, y cada renglón se puede leer solo. La segunda: las horas que nadie ve se escriben, aunque no se cobren. La tercera: la regla del cambio de refacción se escribe antes de empezar. Y el producto: tu cotización desglosada, con la regla del cambio de refacción al pie y con el escrito de lo que no incluye.

El presupuesto de una reparación dice: refacción setecientos veinte, mano de obra seiscientos treinta y traslado ciento ochenta. ¿Qué hace mejor el negocio?

En el caso ficticio del ejercicio, el total cotizado es mil quinientos treinta pesos. Cuando la refacción sale distinta y cuesta doscientos sesenta pesos más, sin cambiar la mano de obra ni el traslado, ¿cuánto queda el total?

Cuando la refacción que se pidió sale más cara, lo correcto es ajustar el total y avisar al cliente junto con la entrega del equipo.

Une cada renglón de la cotización con lo que define.

      Coloca cada paso en el momento en que ocurre.

      Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

      Ordena los pasos para cotizar una reparación.

        Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.

        Una ayudante dejó estas notas de la cotización. Marca las que no se sostienen.

        Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.

        La cotización tiene tres renglones: refacción, de obra y traslado. Si la refacción sale distinta, la diferencia se avisa antes de cambiarla y se cobra con la aceptación por del cliente.

        Producto de la lección. Toma la última reparación que vendiste y rehaz su cotización con el método de esta lección: refacción, mano de obra con tus horas reales, traslado y la línea de lo que no incluye. Escribe en una hoja los cuatro renglones con tus números y compáralo con el monto que cobraste. Después responde en una línea: ¿qué renglón te faltó, o cuál te sobró? Y escribe la regla del cambio de refacción tal como la vas a decir desde hoy.

        Un supuesto escrito vale más que un número redondo que no se puede defender. Y rehacer una cotización vieja es la forma más barata de descubrir de dónde se te fue el trabajo.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Memoria: los renglones de una cotización

        Empareja cada renglón con su definición. Con estas seis parejas ya puedes armar una cotización que el cliente pueda comparar.

        Tarjetas de repaso rápido

        ¿Cuáles son las tres capas del precio?
        Refacción, mano de obra y traslado. Cada una va en su renglón.
        ¿Por qué se anotan las horas que no se cobran?
        Porque sin ellas no hay forma de defender el renglón de mano de obra cuando el trabajo se alarga.
        ¿Qué haces si la refacción sale distinta?
        Avisas el mismo día, explicas la diferencia y esperas la aceptación por escrito.
        ¿Por qué el papel lleva lo que no incluye?
        Porque un total sin exclusiones no se puede comparar con el de otro taller.
        ¿Dónde revisas si hay pieza?
        En el anaquel, con la herramienta T14, Control básico de inventario.

        Toca una tarjeta para ver la respuesta.

        Segunda pregunta del producto: escribe tu regla del cambio de refacción en dos frases, con lo que avisas, con lo que pides y con qué haces si el cliente no acepta. Después decide dónde va: al pie de cada presupuesto y en un papel aparte que se entrega con el equipo. Una regla escrita en un cajón no protege el cobro.

        La regla no necesita ser larga: necesita estar escrita antes de que el problema llegue, no después.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Fuentes y para saber más

        Esta lección usa un caso ficticio: Marisol y «Taller Marisol» no existen, y los montos de refacciones, las horas de taller y los traslados son cifras de práctica para aprender a desglosar una reparación, no precios de mercado ni estadísticas de ningún sector. Para el contexto fiscal y legal de México, la fuente oficial vigente es el Servicio de Administración Tributaria, y para lo de consumo la PROFECO. Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.

        Para dominar este tema

        Ahora sabes tres cosas: cómo se arma el precio de una reparación en tres renglones, por qué las horas que nadie ve se escriben igual, y qué se escribe para que un cambio de refacción no sea una discusión. Lo que falta es el papel: tu cotización desglosada y tu regla de cambio de refacción al pie. Escríbelas y aplícalas a la próxima reparación, aunque sea de prueba. Cuando el papel esté hecho, el total deja de ser un número que defiendes y pasa a ser un documento que el cliente puede leer.

        Chequeo de la lección

        Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

        Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
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        ¿Todavía no te queda claro?

        No pasa nada: vamos a verlo de otra manera

        Elige el ángulo que más te ayude. Nada es obligatorio ni cuenta como nota.

        Una analogíaSi lo recuerdas mejor con una receta por capítulos que con una fórmula

        Piensa en una receta por capítulos: nadie dice «hago un guiso». Dice cuántos jitomate, cuántos huevos, cuánto se hornea y qué pasa si el jitomate no está bueno. El precio de una reparación funciona igual: la refacción es un ingrediente, la mano de obra es el tiempo de cocinar y el traslado es llevar la olla. Y cuando un ingrediente no está, se avisa y se cambia de receta con el visto bueno de quien la va a pagar, no se improvisa con el fuego encendido.

        ↑ Volver al objeto

        Practica un pocoPractica un poco: rehaz tu última cotización

        Abre la última reparación que vendiste y vuelve a escribirla con los cuatro renglones de esta lección: refacción, mano de obra con tus horas, traslado y lo que no incluye. Al pie, escribe la regla del cambio de refacción. Después compara el total con el monto que recibiste y anota la diferencia. Repite el ejercicio con un trabajo de hace tres meses: vas a ver de dónde se te va el trabajo de forma regular.

        ↑ Volver al objeto

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