Qué vas a poder hacer al terminar
El diagnóstico te dice qué falla. La cotización te dice cuánto cuesta arreglarlo. Y en un taller de reparación, esa cotización tiene tres capas que el cliente no ve separadas si tú no las separas: la refacción, la mano de obra y el traslado. A eso se le suman las horas que nadie ve y una pregunta que casi siempre se pospone: qué pasa si la refacción sale distinta. Esta lección te da tres cosas: cómo se arma el precio en tres capas, qué es lo que no se ve y por qué importa, y qué se escribe para que un cambio de refacción no se convierta en una discusión.
1. Las tres capas del precio
El precio de una reparación se arma con tres capas y se presenta en tres renglones. La primera es la refacción: la pieza que se cambia. La segunda es la mano de obra: el tiempo de desarmar, cambiar, armar y probar. La tercera es el traslado: la hora de calle para recoger y devolver el equipo. Cada renglón responde una pregunta distinta del cliente: cuánto vale la pieza, cuánto vale tu trabajo y cuánto cuesta que el equipo llegue y vuelva.
- La refacción: la pieza que se cambia, con su monto. Es el renglón que más se mueve y el que el cliente recuerda, porque es el número más grande del papel.
- La mano de obra: el tiempo de desarmar, cambiar, armar y probar, al monto por hora de tu negocio. Es un número que tú controlas y que no depende de lo que el cliente se imagine.
- El traslado: el viaje al domicilio y el transporte del equipo hasta el taller. Es una hora de calle, con su combustible y su desgaste.
- Lo que no se ve: lo que no se cobra y sí cuesta. La búsqueda de la falla, la limpieza del área de trabajo, el tiempo de autorizar un sustituto. Eso no va en el papel del cliente, pero va en tu cuenta.
Los tres renglones se suman en un total, y el total no es el único número que importa: al pie va la regla de qué pasa si una de las piezas sale distinta. La cascada siguiente muestra el recorrido completo del monto en el caso ficticio del ejercicio, con el peldaño extra que aparece cuando la refacción no llega como se pidió.
2. Las horas que nadie ve
Dentro de la mano de obra hay horas que el cliente no entiende y que tú tampoco puedes dejar fuera. En el caso ficticio del ejercicio, cambiar el conjunto de amortiguadores de una lavadora ocupa tres horas y media de taller, y ninguna de esas tres horas y media es sólo poner la pieza nueva.
| Momento | Qué pasa | Qué pasa si no se escribe |
|---|---|---|
| Abrir | Desarmar la tapa y el tambor sin rayar la carcasa | Se rayan cosas y el arreglo se vuelve un reclamo |
| Confirmar | Verificar que la pieza propuesta es la correcta | Se pide una refacción que no era la que hacía falta |
| Cambiar | Poner la pieza nueva y ajustarla | El trabajo se entrega con la pieza mal puesta |
| Armar y probar | Cerrar, correr el ciclo y escuchar | El equipo sale del taller sin una sola prueba |
| Limpiar | Limpiar el área y el equipo que se devuelve | Se entrega con grasa y con piezas del desarme dentro |
La hora que se cobra y la hora que se trabajan no son la misma. En el caso ficticio del ejercicio, Marisol cobra tres horas y media por el cambio del conjunto de amortiguadores y su hora de trabajo cuesta ciento ochenta pesos: tres y media horas son seiscientos treinta. Ese monto por hora sale de la herramienta T04, Hoja de costos, que es donde vive el número que decides cobrar. Si no sabes cuánto vale tu hora, el renglón de mano de obra se vuelve una intuición y las tres capas del precio se vuelven una sola, la de la pieza.
3. La refacción: lo que puede salir distinto
La refacción es la capa que puede cambiar después de que firmaste el presupuesto. Pides el conjunto de amortiguadores del modelo que dijo el cliente y al llegar a la refaccionaria te dicen que ese modelo lleva otro diseño. O hay pieza, pero está golpeada. O simplemente ya no la traen. Cuando eso pasa hay cuatro caminos, y lo que decide el resultado es lo que escribiste antes de empezar, no lo que dices después.
4. Ejemplos resueltos
Ejemplo resuelto 1: la cotización de la lavadora que golpea
Paso 1. Lo que ya está resuelto
Del caso ficticio del ejercicio: la clienta de la visita anterior acepta el diagnóstico y contrata la reparación. Marisol ya tiene la falla probable y el rango de monto en su escrito. Ahora falta cotizar, y el primer paso no es sumar: es decidir qué entra y en qué renglón.Paso 2. La refacción
En el caso ficticio del ejercicio, el conjunto de amortiguadores cuesta setecientos veinte pesos en la refaccionaria. Marisol anota el modelo exacto y revisa si hay pieza en el anaquel: esa revisión vive en la herramienta T14, Control básico de inventario. En este caso hay una, se aparta y se anota a quién se le entrega.Paso 3. La mano de obra
Tres horas y media de taller a ciento ochenta pesos la hora: seiscientos treinta pesos. Las horas quedan desglosadas en el papel que acompaña al trabajo, que es la herramienta T10, Orden de trabajo, y el papel editable queda en la herramienta T09, Presupuesto editable, donde el cliente ve los tres renglones antes de ver el total.Paso 4. El total
En el caso ficticio del ejercicio, el total es mil quinientos treinta pesos: setecientos veinte de refacción, seiscientos treinta de mano de obra y ciento ochenta de traslado. El traslado es una hora de calle, porque se recoge el equipo y se devuelve. El papel va con los tres renglones y con la línea de lo que no incluye: si el equipo vuelve a fallar por lo mismo, ese problema no entra en este trabajo.
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Ejemplo resuelto 2: la refacción que salió distinta
Paso 1. El aviso
En el caso ficticio del ejercicio, Marisol llega a la refaccionaria y el conjunto de amortiguadores del modelo que pidió ya no existe en ese diseño. Hay un sustituto de otra marca: sirve y funciona, pero cuesta novecientos ochenta pesos en vez de setecientos veinte.Paso 2. La llamada
Marisol llama a la clienta antes de cambiar nada. Le explica dos cosas: el sustituto sirve y cuesta doscientos sesenta pesos más, y lo que no cambia es la mano de obra ni el traslado. No pide permiso para sustituir en abstracto: pide permiso para un monto. La diferencia se escribe con la fecha del día, porque el aviso del mismo día vale más que el aviso del día después.Paso 3. Lo escrito
En el caso ficticio del ejercicio, la clienta acepta por escrito. El presupuesto nuevo queda en mil setecientos noventa pesos: novecientos ochenta de refacción, seiscientos treinta de mano de obra y ciento ochenta de traslado. En la herramienta T09, Presupuesto editable, la versión anterior queda marcada como cancelada, no borrada: así se ve que hubo dos montos y por qué.Paso 4. Lo que cambió en el negocio
Marisol ahora escribe la regla del cambio de refacción al pie de todos sus presupuestos: si la pieza sale distinta, se avisa el mismo día, se da la diferencia y se espera la aceptación antes de trabajar. Y en la herramienta T14, Control básico de inventario, anota la pieza que se pidió y la que salió, porque ese par es el que dice qué hay que pedir antes de la próxima vez.
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5. Lo que te llevas
Tres decisiones y un producto. La primera: el precio se arma en tres renglones, refacción, mano de obra y traslado, y cada renglón se puede leer solo. La segunda: las horas que nadie ve se escriben, aunque no se cobren. La tercera: la regla del cambio de refacción se escribe antes de empezar. Y el producto: tu cotización desglosada, con la regla del cambio de refacción al pie y con el escrito de lo que no incluye.
El presupuesto de una reparación dice: refacción setecientos veinte, mano de obra seiscientos treinta y traslado ciento ochenta. ¿Qué hace mejor el negocio?
En el caso ficticio del ejercicio, el total cotizado es mil quinientos treinta pesos. Cuando la refacción sale distinta y cuesta doscientos sesenta pesos más, sin cambiar la mano de obra ni el traslado, ¿cuánto queda el total?
Cuando la refacción que se pidió sale más cara, lo correcto es ajustar el total y avisar al cliente junto con la entrega del equipo.
Une cada renglón de la cotización con lo que define.
Coloca cada paso en el momento en que ocurre.
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Ordena los pasos para cotizar una reparación.
Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.
Una ayudante dejó estas notas de la cotización. Marca las que no se sostienen.
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
La cotización tiene tres renglones: refacción, de obra y traslado. Si la refacción sale distinta, la diferencia se avisa antes de cambiarla y se cobra con la aceptación por del cliente.
Producto de la lección. Toma la última reparación que vendiste y rehaz su cotización con el método de esta lección: refacción, mano de obra con tus horas reales, traslado y la línea de lo que no incluye. Escribe en una hoja los cuatro renglones con tus números y compáralo con el monto que cobraste. Después responde en una línea: ¿qué renglón te faltó, o cuál te sobró? Y escribe la regla del cambio de refacción tal como la vas a decir desde hoy.
Un supuesto escrito vale más que un número redondo que no se puede defender. Y rehacer una cotización vieja es la forma más barata de descubrir de dónde se te fue el trabajo.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Memoria: los renglones de una cotización
Empareja cada renglón con su definición. Con estas seis parejas ya puedes armar una cotización que el cliente pueda comparar.
Tarjetas de repaso rápido
Toca una tarjeta para ver la respuesta.
Segunda pregunta del producto: escribe tu regla del cambio de refacción en dos frases, con lo que avisas, con lo que pides y con qué haces si el cliente no acepta. Después decide dónde va: al pie de cada presupuesto y en un papel aparte que se entrega con el equipo. Una regla escrita en un cajón no protege el cobro.
La regla no necesita ser larga: necesita estar escrita antes de que el problema llegue, no después.
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Fuentes y para saber más
Esta lección usa un caso ficticio: Marisol y «Taller Marisol» no existen, y los montos de refacciones, las horas de taller y los traslados son cifras de práctica para aprender a desglosar una reparación, no precios de mercado ni estadísticas de ningún sector. Para el contexto fiscal y legal de México, la fuente oficial vigente es el Servicio de Administración Tributaria, y para lo de consumo la PROFECO. Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.
PROFECO: información de precios y proveedoresConsulta los precios de las refacciones antes de fijar los tuyos y anota la fecha de la página.
SAT: obligaciones y comprobantes fiscalesRevisa qué obligaciones aplican a tu forma de trabajo antes de emitir comprobantes.
Para dominar este tema
Ahora sabes tres cosas: cómo se arma el precio de una reparación en tres renglones, por qué las horas que nadie ve se escriben igual, y qué se escribe para que un cambio de refacción no sea una discusión. Lo que falta es el papel: tu cotización desglosada y tu regla de cambio de refacción al pie. Escríbelas y aplícalas a la próxima reparación, aunque sea de prueba. Cuando el papel esté hecho, el total deja de ser un número que defiendes y pasa a ser un documento que el cliente puede leer.
Chequeo de la lección
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
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