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Costos, precios y dinero para pequeños negocios Costear un servicio: materiales, tiempo y lo que no se ve

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Costear un servicio: materiales, tiempo y lo que no se ve

✦ Antes de poner precio a un trabajo, suma todo lo que cuesta: materiales, traslados, tu hora y el desgaste del equipo. Lo que no está en la cuenta no existe.

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Objetivo: Armar el costo completo de un servicio con materiales, tiempo propio, traslados, desgaste del equipo y los gastos que no se ven, y distinguir en la ficha de costos qué es costo del trabajo y qué es gasto del periodo.

13 min Costos, precios y dinero para pequeños negocios 16–99 años
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Costear un servicio: materiales, tiempo y lo que no se ve

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Presentación de la lección El tema en diapositivas, de una pasada Abrir aparte

Qué vas a poder hacer al terminar

Todo el ejercicio se trabaja con un caso ficticio. Marisol dirige «Taller Marisol», un taller de reparación de electrodomésticos domésticos y mantenimiento del hogar: trabaja sola, desde un local rentado, y atiende cuarenta servicios al mes. Las cifras que aparecen son de práctica: sirven para aprender la mecánica y para ver cómo se decide, no para concluir que una reparación vale ciertas cantidades en tu ciudad. Cuando lleves esto a tu negocio, cambia los datos por los tuyos y el método se sostiene igual.

1. El costo de un trabajo tiene cinco capas

Casi todos los precios se hacen a ojo, y a ojo casi siempre se cuenta sólo la primera capa: lo que aparece en la nota del proveedor. Una ficha de costos de verdad tiene cinco capas, y cada una responde a una pregunta distinta. Lo que no se anota no se puede mejorar ni defender.

  • Materiales y refacciones: la pieza, el empaque, el cable, la pegatina, lo que se acaba en el trabajo. Se mide por trabajo.
  • Tiempo propio: las horas que le dedicas al trabajo, valuadas a lo que se te paga o a lo que dejarías de ganar. La lección anterior abrió ese tema; aquí entra en la ficha, renglón por renglón.
  • Traslados: gasolina, operación y el tiempo de ir y volver. En un taller que visita casas, esto crece más de lo que uno cree.
  • Equipo y desgaste: la herramienta que usas no se gasta el día que la compras, se va desgastando. El costo es el desgaste del periodo.
  • Lo que no se ve: la garantía que das, la visita extra que no cobras, el trabajo que rehaces, y el tiempo de cotizar, de comprar la refacción y de reportar.
Tabla de tres columnas con los renglones de la hoja de costos de una reparación ficticia: materiales 900 pesos, traslados 180, tiempo propio de seis horas a 120 pesos la hora, costos fijos asignados de 202.50, costo total 2,002.50, precio cobrado 2,400 y resultado del trabajo 397.50.
Una hoja de costos tiene que terminar en un solo número que puedas comparar con el precio. Si el resultado te parece bajo, el siguiente paso es revisar el precio, no apretar más las horas.

2. Costo o gasto: por qué la palabra cambia la cuenta

En el taller de un día se mezclan dos cosas: lo que se consume haciendo trabajos y lo que se paga para que el taller exista. El costo es lo primero: se consume en un servicio concreto y se le puede atribuir. El gasto es lo segundo: se paga en el periodo, sostiene al taller y no se le puede endilgar a un trabajo. La diferencia importa porque cambia dónde se anota la cantidad y qué se puede hacer con ella. Un costo se puede mejorar trabajo por trabajo; un gasto se puede reducir una sola vez, cuando lo revisas.

Tabla de cuatro columnas: el costo del trabajo se consume en un servicio y se anota en la ficha del trabajo; el gasto del periodo se paga aunque no se venda y se anota en el mes; el equipo se desgasta y su costo es el desgaste; el tiempo propio del dueño se anota con el valor de su hora.
El costo se mejora trabajo por trabajo; el gasto se revisa una vez al mes. Por eso conviene saber de qué lado está cada peso.

3. Ejemplo resuelto 1: la reparación de $2,400

Ejemplo resuelto 1: la reparación de $2,400, renglón por renglón

  1. Paso 1. El precio, que va al final

    Marisol cotiza una reparación de $2,400: cambio de compresor e instalación en casa del cliente. El precio es el último número que se escribe, aunque sea el primero que se piensa. La ficha va antes, y de hecho la ficha es la que propone el precio.

Paso 1 de 6

Cascada de seis peldaños con las cifras del caso ficticio: lo que cobra el cliente 2,400 pesos, menos materiales 900, menos traslados 180, menos tu tiempo 720, menos costos fijos asignados 202.50 e igual a resultado 397.50 pesos.
La resta completa. Cuando el último peldaño queda chiquito, el problema no es la herramienta que usaste: es el precio, o el tiempo, o el prorrateo.

4. Ejemplo resuelto 2: qué decides con la ficha

Ejemplo resuelto 2: tres palancas y una decisión

  1. Paso 1. La palanca del precio

    Si el trabajo debe dejar el 25 % sobre lo que se cobra, el precio tiene que ser $2,670: $2,670 menos $2,002.50 son $667.50, y eso es exactamente la cuarta parte de $2,670. Con $2,400 no llegas.

Paso 1 de 4

5. Lo que te llevas

Tres decisiones y un producto. La primera: ninguna cotización sale sin hoja de costos. La segunda: toda hora tuya entra en la hoja con su valor. La tercera: lo que se paga en el periodo se anota en el mes, no en el trabajo. Y el producto: una hoja de costos de un servicio real tuyo, con los renglones de la figura, escrita esta semana y guardada junto a tu presupuesto.

Práctica: arma la hoja de costos de un trabajo tuyo

  • Elige un trabajo que vendiste en las últimas dos semanas. Uno solo, no cinco.
  • Escribe el precio que cobraste, arriba, como el primer número.
  • Anota materiales, traslados y horas por separado. Las horas en tres grupos: taller, casa del cliente y oficina.
  • Reparte los costos fijos del mes entre los servicios del mes y anota la parte que le toca a ese trabajo.
  • Suma y compara con el precio. Escribe en una línea qué harías distinto la próxima vez.
  • Guarda la hoja junto a los presupuestos. En tres meses, esa hoja vale más que cualquier curso.

Marisol cotiza una reparación de $2,400. Los materiales cuestan $900 y el trabajo le ocupa seis horas a $120 por hora. ¿Qué le falta para saber cuánto deja de verdad ese trabajo?

En el caso ficticio del ejercicio, la reparación de $2,400 usa $900 de materiales, $180 de traslados, seis horas de tiempo propio a $120 por hora y $202.50 de costos fijos asignados. ¿Cuál es el costo total del trabajo? Da la cifra en pesos.

En el taller del caso ficticio, la desarmadora que Marisol compró hace dos meses es un gasto del mes en que se compró.

Une cada gasto con la categoría correcta. La pregunta no es cuánto cuesta, sino en qué parte de la cuenta va.

      Ordena los renglones de la hoja de costos, de arriba hacia abajo. El orden importa: cada renglón se apoya en el anterior.

      Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

      En la hoja de costos, el del trabajo es lo que se consume en ese servicio, el del periodo es lo que se paga para que el taller exista, y el del dueño se anota con el valor de su hora.

      Llegas al taller con el presupuesto de una reparación en blanco y sin ninguna ficha. Ordena los pasos.

        Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.

        Un asistente escribió estas cinco notas en los mensajes del taller. Marca las que no se sostienen.

        Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.

        Producto de la lección. Toma el último trabajo que vendiste y escribe una hoja de costos con seis renglones: precio cobrado, materiales y traslados, horas de taller, horas de casa del cliente y de oficina, costos fijos asignados y resultado. Con la hoja llena, responde en una línea qué decisión cambiarías: subir el precio, reducir el tiempo o bajar el prorrateo. Ese es el entregable de esta lección.

        No busques el dato perfecto. Sirve más una cifra de hace dos semanas que una cifra exacta que nunca escribes. Y si no sabes cuántas horas tomó, pon la que te parezca y márcala como estimada: lo importante es que quede escrita.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Memoria: concepto y definición corta

        Empareja cada concepto con su definición. Con estas seis palabras ya puedes defender tus números en una reunión.

        Tarjetas de repaso rápido

        ¿Qué es el costo completo de un trabajo?
        La suma de materiales, traslados, tiempo propio, desgaste del equipo y costos fijos asignados.
        ¿Cuál es la diferencia entre costo y gasto?
        El costo se consume en un servicio y se le atribuye; el gasto se paga en el periodo para que el taller exista.
        ¿Por qué la herramienta no es un gasto del mes en que se compra?
        Porque es un recurso que sigue trabajando. El costo del taller es su desgaste, mes a mes.
        ¿Por qué tu hora va en la hoja de costos?
        Porque el trabajo del dueño consume horas que tienen un valor, aunque ese valor todavía no se te pague.
        ¿Qué es lo que no se ve en el costo de un trabajo?
        La garantía, la visita que no cobras, el trabajo que rehaces y el tiempo de oficina.
        ¿Por qué conviene hacer la hoja antes de cotizar?
        Porque si la haces después, la haces para justificar un precio que ya habías puesto.

        Toca una tarjeta para ver la respuesta.

        Segunda pregunta del producto: mira las horas de la última semana y separa las que fueron trabajo cobrado de las que fueron búsqueda de refacciones, compras, cobros y llamadas. Escribe las dos cantidades. Ese es el número que hace que la hora de la hoja de costos sea real y no una suposición.

        Si no llevas el registro, hazlo una semana completa y anota en una hoja con una raya por hora. Sirve más un dato feo y real que un dato bonito y supuesto.

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        Fuentes y para saber más

        Esta lección usa un caso ficticio y cifras de práctica: no hay precios de mercado, costos de mercado ni estadísticas de ningún sector, y las cantidades no sirven como referencia de precio. Para el contexto fiscal y legal de México, la fuente oficial es el Servicio de Administración Tributaria (gob.mx/sat) y la ley federal vigente en la fecha de publicación; la orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado. Para precios, la herramienta pública es el comparador de precios de la Procuraduría Federal del Consumidor (gob.mx/profeco), y la referencia más útil de tu taller es tu propio registro de cobros.

        Para dominar este tema

        Para dominar este tema tienes que poder hacer tres cosas sin consultar nada. Una: tomar el último trabajo que vendiste y llenar su hoja de costos completa, aunque dos renglones los estimas. Dos: explicar por qué la herramienta que compraste no fue un gasto del mes y por qué tu hora sí es un costo. Tres: diciendo, sin papel, qué harías distinto con un trabajo que te deja $397.50: subir el precio, bajar el tiempo o revisar el prorrateo. Si la hoja de costos todavía te da miedo, la siguiente lección toma esa hoja y la convierte en un precio, con dos porcentajes que se confunden todo el tiempo.

        Chequeo de la lección

        Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

        Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
        Más sobre esta lección

        ¿Todavía no te queda claro?

        No pasa nada: vamos a verlo de otra manera

        Elige el ángulo que más te ayude. Nada es obligatorio ni cuenta como nota.

        Una analogíaSi lo recuerdas mejor con una nota de compra que con una fórmula

        Piensa en la nota del proveedor: ahí viene la pieza, el empaque y el cable, y con eso la mayoría de la gente calcula lo que gana. La hoja de costos es como esa nota, pero con una hoja pegada que además trae el gas que gastaste, el camino que hiciste, las horas que trabajaste y la parte de la renta que te tocó. Todo sigue ahí, sólo que repartido en columnas que antes no se veían.

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        Practica un pocoPractica un poco: el reverso del presupuesto

        Toma el último presupuesto que entregaste y escribe en el reverso seis renglones: materiales, traslados, horas de taller, horas de casa del cliente, horas de oficina y costos fijos asignados. Suma, compara con el precio que cobraste y escribe la diferencia en una frase. Repite con un trabajo más. Con dos hojas ya sabes qué tipo de trabajo te deja más y cuál te deja menos.

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