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Modelo de negocio y pricing Ajuste fino: paquetes, descuentos y cómo subir el ticket

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Ajuste fino: paquetes, descuentos y cómo subir el ticket

✦ Ya decidido el precio por unidad, queda la pregunta del mostrador: ¿cómo hace un negocio pequeño para que la misma clienta le gaste más, más seguido y sin un peso de descuento? · Modelo de negocio y pricing · 13 minutos que valen la pena

Roadwise Consulting

Contenido modificado tras su publicación

Objetivo: Diseñar el menú de ofertas —paquetes, complementos y descuentos con contraprestación— para elevar lo que gasta cada cliente sin regalar margen.

13 min Modelo de negocio y pricing 18–99 años
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Ajuste fino: paquetes, descuentos y cómo subir el ticket

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El ticket no se pide: se diseña

Mostrador con tres letreros de precios escalonados y la tarjeta del medio subrayada con lápiz
La misma clienta gasta más cuando el menú le pone la decisión fácil.

Hay dos formas de que entre más dinero: más clientas o más gasto por clienta. La primera es lenta y cara (cada clienta nueva cuesta entrevistas, muestras y tiempo); la segunda se puede sentar a diseñar esta tarde con una libreta, y por eso este módulo existe. La métrica se llama ticket promedio: lo que gasta cada cliente por visita, y su pariente la frecuencia: cada cuánto regresa. Un negocio de taquería con ticket de 60 no muere por tacos: muere porque nadie le dijo a esa clienta que «con todo» son 85 y que la orden grande con refresco son 110. El cliente casi nunca elige la opción que más te deja porque nadie se la presentó en el orden correcto.

El menú de tres escalones. Se toman los productos o servicios que ya existen y se arman en básico, completo y premium: el básico (180) resuelve el dolor principal; el completo (250) es el básico con lo que la clienta de todos modos terminaría pidiendo aparte (entrega incluida, segundo surtido, revisión quincenal); el premium (400) es para el cinco por ciento que quiere todo el mes resuelto. La física del menú: nadie quiere el más barato (se siente insuficiente), pocos quieren el más caro (se siente exceso); la del medio se ancla como la sensata, y la sensata se escoge si tú la defines como el completo con todo incluido, no como tu producto pelado.

Las otras dos palancas del ajuste fino son viejas como el mostrador y se practican con guion. El complemento («¿con todo, jefe?»): un producto que se lleva solo gana un hermano chico que se lleva con él —el café con la galleta, la instalación con el mantenimiento, el postre con la orden grande—, y la frase que lo vende se prepara antes de que llegue el cliente, porque en el momento de la venta se te ocurren tres y dices la más nerviosa. Regla: el complemento vale menos del 30% de la compra y resuelve lo que el cliente iba a resolver en otra tienda (la crema, la bolsa de hielo, la extensión). La frecuencia: cada venta única que se convierte en suscripción o en «yo le aparto los viernes» vale más que dos ventas sueltas, porque el ingreso recurrente baja tu costo de conseguir cliente a cero y te deja planear el mes. Lo demás es menú con lógica: si el escalón premium no se vende nunca, no es un fracaso: hizo su trabajo de ancla vendiendo el completo; y si el básico es el único que se lleva, el completo no está comunicando la diferencia: vuelve a escribir qué trae y por qué.

El ticket promedio sube en la cocina y en el menú, no en la conciencia del cliente: a nadie le subas el precio —bájale la duda.

— Lumbre · Empresa
Las cuatro jugadas del ajuste fino y su regla de uso
JugadaQué haceRegla de uso
Menú de tres escalonesAncla la opción media como la sensataEl completo debe llevar lo que se pide aparte; el premium es ancla aunque casi no se venda
ComplementoSuma el hermano chico a la compraMenos del 30% del ticket y resuelve lo que compraría en otro lado
Descuento con contraprestaciónBaja precio, sube volumen, certeza o cajaNunca sobre el piso de costo; nunca sin pedir algo a cambio
Frecuencia compradaConvierte la visita en cita fijaAnticipio o agenda; el recurrente vale más que el descuento puntual

Clasifica cada movimiento del mostrador según la palanca que está operando:

Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

Renata vende kits de despensa con su completo a $250 y deja de marcar el premium en la lista porque «nadie lo compra»: en el menú quedan solo básico (180) y completo (250), y el mes siguiente las ventas del completo caen de 60 a 38 unidades. ¿Qué ley del menú olvidó?

Para armar el escalón «completo» del menú conviene meter en la caja lo que a ti te deja más ganancia, aunque la clienta no lo estuviera pidiendo.

Rediseña tu oferta en una hoja: tres escalones con qué incluye cada uno y cuál es el sensato; un complemento que valga menos del 30% del ticket y resuelva lo que el cliente compra en otro lado; una regla de descuento escrita con su contraprestación (volumen, anticipo, de contado o referido); y una jugada de frecuencia para tu clienta más fiel. Ponle precio a cada jugada: anótalo sobre el piso que calculaste el módulo pasado.

Si el escalón premium te da pena ponerlo, no es el premium el problema: es que no crees tu techo de valor. Vuelve al dato de entrevista: ella ya paga más por la alternativa.

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Para dominar este tema

Lo esencial que debes saber

  • El ticket promedio y la frecuencia se diseñan en el menú, no se le piden al cliente.
  • Tres escalones: el completo se arma con lo que ya se pediría aparte; el premium es ancla aunque no se venda.
  • El complemento vale menos del 30% del ticket y reemplaza una compra que el cliente haría fuera.
  • Ningún descuento sin contraprestación: volumen, anticipo, de contado o referido.
  • El ingreso recurrente vale más que cualquier venta suelta: compra citas, no solo pedidos.

Preguntas clave del tema

  1. ¿Por qué el menú se lee por posición y no por número?
  2. ¿Cómo se elige el contenido del escalón completo?
  3. ¿Qué debe regresar un descuento para ser legítimo?
  4. ¿Cuándo un complemento es negocio y cuándo es liquidación?
  5. ¿Qué hace el premium que casi nadie compra?

Lo que debes poder hacer

  • Armar el menú propio en tres escalones con el sensato definido por ti.
  • Escribir la regla de descuentos con contraprestación y aplicarla sin excepciones por pena.
  • Convertir una venta recurrente en agenda fija con anticipo.

Chequeo: el mostrador rediseñado

Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

Siguiente: Proyecto: tu modelo de negocio en una cuartilla, con precios que se defienden — el curso cierra entregando el mapa completo: las nueve piezas, la resta de margen, la banda del precio y el menú de tres escalones, todo con números que aguantan la pregunta del inversor: ¿por qué ese precio y no otro?

Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
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