Vender mucho y ganar poco son dos cuentas distintas

Hay un dicho callejero que resume este módulo: «no le va mal, pero no ve ni un peso». La gente cree que el negocio se mide por lo que vende; se mide por lo que le queda. Y para saber lo que queda hay que contar dos veces: primero, de dónde entra el dinero, porque no es lo mismo una venta que se repite que un golpe de suerte; segundo, por dónde sale, porque el emprendedor con poco no tiene un contador: tiene una sensación de que «el mes se fue».
Las bocas de entrada. Un negocio puede tener una o varias fuentes, y conviene nombrarlas: venta por unidad (cada despensa, cada plato), cuota recurrente (los 250 mensuales por local: entra sin cerrar la venta otra vez), servicio aparte (la instalación, la asesoría: cobra el trabajo, no el producto), diferencia de reventa (compro a 40, vendo a 65). La pregunta de calidad: ¿cuántas de estas bocas tienes y cuál te mantiene vivo los días que no vendes? El negocio con una sola boca de entrada entra en pánico cada día sin venta; el que instala una cuota compra calma.
Las bocas de salida, en dos familias que se mezclan en la bolsa pero se piensan aparte. Costos variables: lo que sale por cada venta (insumo, envase, comisión, gasolina de la entrega). Costos fijos: lo que sale porque el negocio existe, vendas o no (la renta, el servicio de luz, el puesto del mercado, la cuota de la app). La cuenta sagrada del módulo es una resta de dos renglones: precio de venta menos costo variable = lo que te deja cada unidad. Ese número, no el precio, es lo que se reparte después entre tus fijos, tu trabajo y tu ganancia. Si cada despensa te deja 90 pesos, con 30 fijos y tu trabajo valiendo 60, te dejan cero: vendiendo 12 despensas más no arreglas la resta, arreglas la resta bajando el variable o subiendo el precio, y eso es justo lo que el próximo módulo decide.
Y las fugas silenciosas, que se comen el margen antes de que lo cuentes: la mercadería que se echa a perder y va a la basura contada como «mala racha» (es costo), el fiado que no anotaste y nadie cobró (es venta falsa), el descuento que «ya le haría la próxima» (es margen regalado), la devolución sin registro, y el tiempo en filas para comprar 200 pesos de insumo. La cura no es contabilidad de despacho: es una libreta con tres columnas (qué salió, por cuánto, si fue por venta o por existir) y la revisión de los viernes, quince minutos, sin perdonar ni «cinco pesitos».
El ingreso entra por la caja; la ganancia se queda solo si alguien la contó antes de que se fuera.
— Lumbre · Empresa
| Concepto | Tipo | Número del mes | Lo que significa |
|---|---|---|---|
| Carne, tortilla, cebolla por taco | Variable | $3.40 por taco | Sale solo si el taco se vende |
| Renta del local | Fijo | $6,000 | Sale vendas 300 o 3,000 tacos |
| Gas y carbón | Semi | $1,200 | Se mueve, pero tiene piso diario |
| Venta promedio: $7.00 por taco | Ingreso | — | El precio no es la ganancia |
| Lo que deja cada taco (7.00 − 3.40) | Margen | $3.60 | De aquí se pagan fijos, tu trabajo y la ganancia |
| Tacos para cubrir los $7,200 fijos | Cruce | ≈ 2,000 al mes | Antes de esa fila, el negocio solo empata |
Clasifica cada movimiento de dinero de un negocio de repostería por encargo:
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Marta vende 90 despensas al mes a $320 y dice: «me va de maravilla». Sus costos: $210 de mercancía por despensa, $2,400 de gasolina y ayudante repartido entre las 90, $3,000 de renta mensual, y ella le mete 80 horas que pagarían $35 cada una. ¿Qué dice realmente el número?
La gasolina, el envase y la comisión del repartidor deben tratarse como gastos fijos porque se pagan todos los meses.
Haz la resta de dos renglones con tu negocio: precio de tu producto estrella menos cada costo variable (insumo, empaque, entrega, comisión): anota lo que deja por unidad. Después, la libreta de tres columnas esta semana y la revisión de los viernes con las fugas: merma, fiado, descuentos, tiempo en filas. Termina con la cuenta que duele: lo que te dejó el mes, dividido entre las horas que le metiste: ¿ganancia o autoempleo con logo?
Si ningún número te sorprende, es probable que la libreta lleve solo lo «oficial»: las fugas se anotan el mismo día que pasan, no cuando se recuerdan.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Para dominar este tema
Lo esencial que debes saber
- El negocio se mide por lo que queda, no por lo que vende.
- Variable sale por venta; fijo sale porque el negocio existe: la causa decide, no el calendario.
- Margen por unidad = precio − costo variable; de ahí se pagan fijos, tu trabajo y la ganancia.
- Tu trabajo es un costo aunque no reciba cheque: sin esa línea, la cuenta es ficción.
- Las fugas silenciosas (merma, fiado, descuento, tiempo) se cazan con libreta y revisión semanal.
Preguntas clave del tema
- ¿Qué fuentes de ingreso puede tener un negocio y cuál te mantiene los días sin venta?
- ¿Cómo se distingue un costo variable de un fijo?
- ¿Qué es el margen por unidad y de qué se paga?
- ¿Por qué tu trabajo sin sueldo es un costo del modelo?
- ¿Cuáles son las fugas silenciosas y con qué se cazan?
Lo que debes poder hacer
- Calcular el margen real por unidad vendida con costos variables completos.
- Clasificar cada salida de dinero en variable o fijo por su causa.
- Registrar y cuantificar las fugas silenciosas en una revisión semanal.
Chequeo: la resta de dos renglones
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Siguiente: El precio es una decisión, no una ocurrencia — ya sabes cuánto deja cada unidad y cuánto cuesta existir: ahora se pone en la balanza el número que la gente aprueba o rechaza con su cartera, y por qué «costo más 20%» no es estrategia.
Comentarios
Inicia sesión para comentar.
Todavía no hay comentarios. Sé la primera persona en opinar.