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Ventas y seguimiento para pequeños negocios Recompra y referencias: clientes que vuelven y clientes que recomiendan

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Recompra y referencias: clientes que vuelven y clientes que recomiendan

✦ Un cliente que vuelve y un cliente que recomienda son los dos activos que no se compran. Esta lección te dice cómo contarlos, cómo pedirlos y cuándo pedirlos.

Negocios

Firmado y verificado · Negocios

Objetivo: Medir la recompra contando cuántos clientes vuelven, distinguir una referencia que sale de la satisfacción de una que sale de la insistencia, y pedir la referencia en el momento en que el cliente ve el resultado.

12 min Ventas y seguimiento para pequeños negocios 16–99 años
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Recompra y referencias: clientes que vuelven y clientes que recomiendan

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Qué vas a poder hacer al terminar

Un negocio que vive de clientes nuevos paga su publicidad con trabajo. Uno que tiene clientes que vuelven y clientes que recomiendan compra tiempo: el mismo trabajo cuesta menos porque no hay que encontrarlo. Pero esa ventaja no se ve en la caja: se ve en un registro. Esta lección te da tres cosas: una ficha de cliente que permite contar cuántos vuelven, una forma de distinguir la referencia que sale de la satisfacción de la que sale de la insistencia, y el momento exacto en que conviene pedir una referencia. El caso es el de Marisol y su «Taller Marisol», que atiende cuarenta servicios al mes y que ya tiene clientes que vuelven cada tres meses.

1. La recompra se cuenta, no se supone

Todo dueño de un negocio cree que sus clientes vuelven. Esa costumbre se sostiene hasta que alguien lo cuenta. La recompra es el dato más simple y más útil de todo el oficio: de cada diez trabajos, ¿cuántos los pidió alguien que ya te conocía? Si ese número está, sabes si el negocio crece por trabajo bien hecho o sólo por gente nueva que pasó por ahí. Y para contarlo no hace falta un sistema: hace falta una ficha por cliente con dos fechas y un teléfono.

Tabla de tres columnas con los seis campos de la ficha de cliente: nombre y teléfono, qué trabajo se le hizo, fecha del primer trabajo, fecha del último trabajo, veces que ha vuelto y contacto que trajo. La tercera columna dice para qué sirve cada campo.
La ficha no es un archivo: es lo que te permite contar la recompra y saber a quién volver a escribirle.

En el ejercicio, Marisol atendió cuarenta trabajos en el mes; ocho los pidieron clientes que ya habían venido antes, y cinco llegaron por recomendación de alguien. Eso es lo que sabe. Lo que no sabe, y por eso lo mide, es cuántos de esos ocho volvieron porque el trabajo anterior quedó bien y cuántos volvieron porque se les rompió otra cosa y siguen necesitando el taller. Al separar esos dos grupos, la recompra deja de ser una impresión y se vuelve un dato que sí se puede comparar con el mes anterior. Las cifras son del caso ficticio del ejercicio.

La recompra de un mes, con los datos del ejercicio. Caso ficticio.
Dato del mesEjemplo del ejercicioQué te dice
Trabajos atendidosCuarentaEl tamaño de la muestra del mes
Trabajos de clientes que ya habían venidoOchoLa recompra medida
Trabajos de clientes nuevosTreinta y dosDe dónde tienes que buscar clientes
Trabajos que llegaron por referenciaCincoCuánta referencia sí se convirtió en trabajo

2. Qué es una referencia y cuándo vale

Una referencia es el nombre y el teléfono de alguien que ya vio tu trabajo y está dispuesto a hablar de ti. Sin nombre y sin teléfono no hay referencia: hay una cortesía. La diferencia entre las dos es enorme, porque una se puede cobrar y la otra no: la que sale de la satisfacción trae a alguien que llama mañana, y la que sale de la insistencia se queda en la conversación. Por eso conviene pedirlas de una manera que se puedan contar: nombre, teléfono y la frase que el cliente usaría para recomendarte.

Tabla de tres columnas con cinco señales que distinguen una referencia de satisfacción de una de insistencia: qué dice el cliente, qué entrega, cuándo lo dice, qué hizo después y qué haces con eso. En la referencia de satisfacción siempre hay un nombre, un teléfono y un resultado que contar.
La diferencia entre las dos referencias no es el entusiasmo: es si hay un nombre, un teléfono y un resultado detrás.
  • Pide nombre y teléfono, no una reseña. Una reseña se queda en tu pared; un nombre y un teléfono se responden.
  • Pide la frase, no el aplauso. La frase que usaría el cliente es lo que vas a escribir cuando alguien te pregunte por ti.
  • Una referencia sin fecha no existe: anótala el mismo día en que te la dan, con el teléfono y con la fecha.
  • Cuenta las referencias que sí trajeron trabajo. Las que no, también se anotan: también dicen algo.

3. El momento de pedir la referencia

El momento de pedir una referencia es lo más concreto de todo el oficio: cuando el cliente ve el resultado funcionando y todavía no le ha pasado nada más. Antes de eso no vio nada. Después de eso ya se le olvidó. Pídela ahí, en voz alta, con una frase que lo invite a contarte qué le diría a su vecino.

Flujo de cuatro pasos para pedir una referencia: primero el resultado, cuando el cliente ve que el trabajo quedó bien en su casa; después la pregunta, qué le diría a alguien con el mismo problema; luego el contacto, el nombre y el teléfono de esa persona; y por último el registro en la ficha y el av
Pedir la referencia es una secuencia corta, y cada paso depende del anterior: si no hay resultado, no hay confianza para pedir.
  • Cuando el trabajo está terminado y el cliente lo vio funcionando.
  • Cuando dijo que quedó bien: ahí ya hay confianza y ya hay resultado.
  • Antes de pasar a la siguiente urgencia: si el cliente ya trae otra cosa, la referencia se queda en el aire.
  • Con una fecha de seguimiento: pides el contacto y le dices cuándo le vas a escribir a esa persona.

4. Ejemplo resuelto: la clienta que volvió al tercer trimestre

Ejemplo resuelto 1: la clienta de la lavadora y su tercera visita

  1. Paso 1. El primer trabajo

    La primera vez, en abril, Alicia llevó la lavadora porque golpeaba al voltear la carga. Marisol hizo el trabajo, le entregó el presupuesto con sus cinco partes y anotó en la ficha el nombre, el teléfono, qué se hizo y la fecha: 8 de abril.

Paso 1 de 4

Ejemplo resuelto 2: la referencia que salió de la cortesía

  1. Paso 1. El sí de cortesía

    Un cliente que fue al taller por un refrigerador dijo, al pagar, que por supuesto lo recomendaba y que si hacía falta le pasaba el teléfono de alguien. No dio nombre, no dio teléfono y no dijo cuándo. Marisol lo anota como cortesía, no como referencia, y deja el contacto en blanco en la ficha.

Paso 1 de 4

5. Lo que te llevas

Tres decisiones y un producto. La primera: la recompra se mide con un registro de clientes, no con la impresión de que todos vuelven. La segunda: una referencia sin nombre y sin teléfono no cuenta, y una referencia que sale de la cortesía no trae clientes. La tercera: la referencia se pide cuando el cliente ve el resultado, con una pregunta que invite a decir la frase. Y el producto: una ficha de cliente por cada persona que te ha buscado, con sus dos fechas y su número de veces, y un registro aparte de las referencias que sí han traído trabajo.

Al pagar, un cliente dice que sí, claro que te recomienda, pero no da ningún nombre ni teléfono. ¿Qué es?

En el caso ficticio del ejercicio, Marisol atendió cuarenta trabajos en el mes y ocho los pidieron clientes que ya habían venido antes. ¿Cuántos trabajos de cada cien fueron para clientes que ya la habían tenido?

La mejor forma de pedir una referencia es pedir el nombre y el teléfono de un cliente real que ya vio el resultado, y preguntarle qué le diría a alguien con el mismo problema.

Une cada señal con lo que significa.

      Ordena los cuatro pasos para pedir una referencia, de arriba hacia abajo.

      Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

      Para medir la recompra necesitas dos datos de cada cliente: cuándo fue su trabajo y cuántas veces ha después.

      Marisol terminó un trabajo y el cliente dice que quedó bien. Ordena lo que hace.

        Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.

        Un asistente escribió estas cinco notas en el chat del taller. Marca las que no se sostienen.

        Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.

        Producto de la lección. Toma la lista de clientes de tu último mes y anota para cada uno tres cosas: qué trabajo se le hizo, si ha vuelto desde entonces y si alguna vez te trajo a alguien. Suma cuántos clientes volvieron y divide ese total entre el número de clientes atendidos: ese es tu número de recompra del mes, y se escribe como un número, no como una impresión. Después elige el cliente que con más seguridad te recomendaría y escríbele la frase con la que le vas a pedir un contacto. Si no sabes quién es, empieza por el cliente que te dijo que el trabajo quedó bien en su propia casa.

        Si la lista de clientes todavía no existe, ese es el primer paso, y no hace falta esperar a tener más clientes para empezarla. Con veinte nombres basta para ver el patrón.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Memoria: recompra, ficha y referencia

        Empareja cada concepto con su definición. Con estas seis palabras ya puedes pedir una referencia que cuenta.

        Tarjetas de repaso rápido

        ¿Qué es la recompra?
        Los trabajos que van a clientes que ya te conocieron. Se cuenta, no se supone.
        ¿Qué necesita una referencia para existir?
        Un nombre y un teléfono de alguien que ya vio el resultado.
        ¿En qué momento se pide una referencia?
        Cuando el cliente ve que el trabajo quedó bien y antes de que se le pase.
        ¿Qué se le pregunta al cliente para pedir una referencia?
        ¿Qué le diría a alguien con el mismo problema? La frase es lo que se guarda.
        ¿Qué haces con una referencia de cortesía?
        No la cuentes como referencia: no hay a quién llamar.

        Toca una tarjeta para ver la respuesta.

        Segunda pregunta del producto: elige un trabajo reciente y anota en qué momento le habrías pedido la referencia a ese cliente y qué le habrías dicho exactamente. Escribe las dos cosas, una línea cada una. Si el trabajo ya pasó y ese momento no existe, escribe cuándo va a volver a pasar: la próxima vez sí puedes pedirla.

        Escribir el momento exacto es lo que separa a quien pide referencias de quien cree que las pide.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Fuentes y para saber más

        Esta lección usa un caso ficticio y cifras de práctica: no hay estadísticas de mercado ni precios de referencia, y ninguna frase de cliente es un testimonio real. Para el contexto fiscal de México, la fuente oficial es el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la ley federal vigente en la fecha de publicación; para los derechos de quien compra una reparación, la fuente es la PROFECO. Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado. El control de los anticipos y de los saldos pendientes no se desarrolla aquí: ese control vive en la herramienta T11, dentro del Paquete profesional.

        Para dominar este tema

        Ahora sabes tres cosas: la recompra se mide contando clientes que vuelven, una referencia sin nombre ni teléfono no cuenta, y el mejor momento para pedirla es cuando el cliente ve el resultado funcionando. Lo que falta es lo único que hace falta: la ficha de cliente. No una base de datos: una hoja con el nombre, el teléfono, las dos fechas y las veces que volvió. Empieza con los veinte clientes más recientes y llénala esta semana. En el registro, la recompra aparece sola. Y cuando llegue el momento de pedir una referencia, tendrás el contexto para preguntar por el cliente que con más confianza te puede recomendar, y no por el primero que te contestó el teléfono.

        Chequeo de la lección

        Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

        Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
        Más sobre esta lección

        ¿Todavía no te queda claro?

        No pasa nada: vamos a verlo de otra manera

        Elige el ángulo que más te ayude. Nada es obligatorio ni cuenta como nota.

        Una analogíaSi lo recuerdas mejor con un restaurante de barrio que con un porcentaje

        Un restaurante que ya tiene clientela no depende de letreros nuevos: depende de que el que vuelve encuentre la misma mesa, el mismo trato y la comida que esperaba. En un taller pasa igual. La ficha de cliente es la memoria del restaurante, y una referencia es el mensaje que el mesero le pasa a la mesa de al lado.

        ↑ Volver al objeto

        Practica un pocoPractica un poco: tu lista de veinte clientes

        Escribe los últimos veinte clientes que atendiste, con el teléfono y la fecha de su último trabajo. Marca con una palomita a los que tú buscarías primero. De esos, escribe a mano la frase que usarías para pedirles un contacto. Si la frase te sale corta, todavía no sabes qué resultado vas a contar: vuelve al trabajo y anota qué se hizo.

        ↑ Volver al objeto

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