Qué vas a poder hacer al terminar
Marisol trabaja sola en un local rentado y atiende cuarenta servicios al mes. La mitad de sus presupuestos que salen mal no se equivocan en la cuenta: se equivocan en la visita. Llega, abre la lavadora por un lado, mira cinco minutos y se va con una impresión. Vuelve al taller, la impresión se convierte en un monto y el monto llega al cliente sin decir qué se revisó ni qué quedó fuera. Esta lección te da tres decisiones concretas: qué partes tiene una revisión de diagnóstico, si esa visita se cobra y cuánto, y qué se escribe para que el cliente sepa qué está comprando.
1. Qué es un diagnóstico y qué no es
Un diagnóstico no es una reparación pequeña ni una visita de cortesía. Es una revisión con un resultado escrito: la falla más probable y un rango de monto. Sirve para que el cliente decida con información y para que tú no cotices a ciegas. En un taller donde trabaja una sola persona, el diagnóstico tiene además un costo invisible: la hora que se te va, el viaje y la oportunidad de atender otro trabajo. Por eso decidir si esa visita se cobra no es un detalle de cortesía: es una decisión de negocio y se toma antes de salir.
- Los antecedentes: lo que cuenta el cliente, con sus palabras. Qué hace, desde cuándo y qué cambió. La fecha importa: una falla de hace tres meses y una de la semana pasada no se diagnostican igual.
- La revisión visual: cables, conectores, filtros, golpes, marcas de quemado y señales de humedad. Todo lo que se ve sin desarmar y sin energizar el equipo.
- La prueba de funcionamiento: prender, poner en marcha, observar y escuchar. La revisión que no se documenta se vuelve recuerdo, y el recuerdo se pierde en dos semanas.
- La falla probable: la pieza que más probablemente explica el síntoma, con un rango de monto. Si hay dos candidatas, se escriben las dos y se explica por qué una es más probable.
- Lo que no se puede saber: lo que sólo aparece desarmando. Eso no se inventa: se dice que hace falta abrir para confirmar.
2. Las tres decisiones antes de cotizar
El diagnóstico se arma con tres decisiones que se toman en este orden. Primero, dónde se hace la revisión. Segundo, si la visita se cobra y de cuánto. Tercero, qué se escribe. El orden importa porque la tercera decide cómo se lee la segunda: si el cliente no sabe qué incluye la revisión, cualquier monto parece inventado.
La primera decisión es dónde se revisa. En el caso ficticio del ejercicio, Marisol revisa en el domicilio cuando el equipo se puede ver funcionando sin complicarse: una lavadora que golpea al centrifugar se ve en casa, sin desarmar. En el taller se revisa lo que se lleva, como una freidora o una campana extractora. Cuando el equipo va al taller, el traslado se cotiza aparte y queda escrito que el traslado lo hace ella, con el riesgo que eso significa para el aparato.
La segunda decisión es si la visita se cobra. En el caso ficticio del ejercicio, el monto es de doscientos cincuenta pesos y se anuncia antes de salir: cuarenta y cinco minutos de revisión y treinta de traslado. Cuando el cliente contrata la reparación, ese monto se descuenta del total y se escribe en el presupuesto. Cuando el cliente sólo pidió un diagnóstico, se cobra completo. Y hay una cuarta salida, que es la que más se olvida: si la falla es de gas o de instalación eléctrica, el taller no hace ese trabajo y la visita se canaliza a personal capacitado, sin cobrar nada.
La tercera decisión es qué se escribe. Por escrito, el diagnóstico lleva la falla probable, el rango de monto, lo que incluye la revisión y lo que no incluye. En el caso ficticio del ejercicio, lo que no incluye queda claro: desarme completo, refacciones, instalación en el domicilio del cliente y garantía de que el equipo va a funcionar. Una revisión no garantiza un resultado: informa. Esa diferencia es la que separa una revisión honesta de una promesa.
3. Ejemplos resueltos
Ejemplo resuelto 1: la visita de diagnóstico de la lavadora que golpea
Paso 1. La llamada
En el caso ficticio del ejercicio, una clienta llama el martes por la mañana porque su lavadora centrifuga pero golpea al final del ciclo. Marisol anota tres cosas: qué hace, desde cuándo y el modelo. El modelo importa, porque la refacción se pide por modelo y por año, y sin el modelo la revisión empieza con una adivinanza.Paso 2. La visita
Marisol llega, revisa sin desarmar y anota. Los antecedentes: golpea desde hace dos semanas, cuando antes no golpeaba. La revisión visual: no hay marcas de quemado, el tubo de entrada está flojo y el tambor tiene un tornillo suelto. La prueba: la lavadora centrifuga y el golpe viene en los últimos minutos. Cuarenta y cinco minutos de revisión y treinta de traslado, con el traslado medido en la calle y no en el reloj de pared.Paso 3. La falla probable
Escribe la falla probable en una frase: el conjunto de amortiguadores y los soportes del tambor están desgastados y el golpe viene de ahí. El rango de monto del ejercicio es de novecientos a mil cuatrocientos pesos, porque hay dos piezas y todavía no se sabe cuál falla. Lo que no se puede saber también se escribe: si el golpe viene del eje y no del tambor, hace falta abrir para confirmarlo.Paso 4. Lo que se cobra y lo que se escribe
El monto de la visita en el caso ficticio del ejercicio es de doscientos cincuenta pesos, y Marisol lo dice por teléfono antes de salir: cuarenta y cinco minutos de revisión, treinta de traslado y un escrito con la falla probable, el rango de monto y las exclusiones. Si la clienta contrata la reparación, esos doscientos cincuenta se descuentan del total. El diagnóstico queda en la orden de trabajo del taller, que es la herramienta T10, Orden de trabajo, junto con la hora de la visita y el traslado. Y el escrito cierra con lo que no incluye: ni desarme, ni refacciones, ni instalación, ni garantía de que el equipo vuelva a funcionar.
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Ejemplo resuelto 2: el diagnóstico que salió gratis
Paso 1. La llamada
En el caso ficticio del ejercicio, un cliente llama y pide una revisada gratis por teléfono, porque le dijeron que un vecino lo arregló por muy poco. No hay monto, no hay escrito y no hay hora apartada. Marisol anota la petición y, antes de dar la dirección, dice que la visita de diagnóstico tiene un monto fijo y que se descuenta si contrata la reparación. El cliente acepta el monto y la cita queda para el jueves.Paso 2. Lo que pasó
La falla suena simple: una freidora que no calienta. La revisión se alarga. Hay que desmontar la base para llegar al fusible, el fusible está bien, y la falla probable termina siendo el termostato. Entre la revisión, el traslado y una vuelta a la refaccionaria a preguntar el monto del termostato se van tres horas de la mañana del jueves. El cliente no contrata: se lleva el dato, agradece y se va.Paso 3. La cuenta de la mañana
En el caso ficticio del ejercicio, tres horas a ciento ochenta pesos la hora son quinientos cuarenta pesos de trabajo, más el traslado de la calle. Todo eso queda en el aire. El día ya no lo cubre ningún otro trabajo y el taller echó de menos una mañana entera por una visita de cortesía.Paso 4. Lo que cambió en el negocio
Marisol puso un monto fijo para las visitas de diagnóstico y lo dice en la primera llamada, antes de dar la dirección y antes de que el cliente se acostumbre a esperar. No es un castigo ni un cambio de carácter: es el monto de una hora y cuarto de su trabajo más el traslado, y ya está en la hoja T04, Hoja de costos. Lo que se cobra queda escrito y lo que no se cobra también: si el cliente no contrata, el diagnóstico se paga igual. El dato que el cliente se llevó fue bueno. La mañana que el taller perdió, también.
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4. Lo que te llevas
Tres decisiones y un producto. La primera: el diagnóstico tiene cuatro partes y se anota cada una. La segunda: el monto de la visita se decide y se anuncia antes de salir, y se descuenta del total cuando el cliente contrata. La tercera: lo que la revisión no incluye se escribe, para que el rango de monto se pueda comparar con el de otro taller. Y el producto: tu hoja de diagnóstico, con las cuatro partes, el monto fijo y las dos listas de lo que incluye y de lo que no.
Marisol va a revisar una lavadora en el domicilio de la clienta. ¿Qué hace mejor el negocio?
En el caso ficticio del ejercicio, la visita de diagnóstico dura cuarenta y cinco minutos de revisión y treinta de traslado, y la hora de Marisol cuesta ciento ochenta pesos. ¿Cuánto le cuesta esa visita?
En el caso ficticio del ejercicio, el diagnóstico que salió gratis le costó a Marisol tres horas de trabajo y su hora cuesta ciento ochenta pesos. ¿Cuánto le costó ese trabajo?
El monto de la visita de diagnóstico se puede decidir al final, una vez que se sabe qué falla y cuánto tarda la revisión.
Une cada parte del diagnóstico con lo que haces en ella.
Coloca cada paso en el momento en que ocurre.
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Ordena los pasos para levantar y cobrar un diagnóstico.
Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.
Un asistente escribió estas notas en la libreta del taller. Marca las que no se sostienen.
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
La revisión tiene cuatro partes: los antecedentes, la revisión visual, la prueba de funcionamiento y la probable. Cuando el cliente contrata la reparación, el monto de la visita se del total.
Producto de la lección. Toma tu última visita de diagnóstico, o la próxima que te pidan, y escribe una hoja con dos columnas: lo que revisé y lo que anoté. Debajo, tres renglones: si se cobra, cuánto y qué no incluye. Después responde en una línea: ¿cuántas de tus últimas visitas no se cobraron? Con ese número decides si tu monto fijo está bien puesto o si lo que te falta es una frase para anunciarlo.
Sirve más una hoja con números de hace un mes que una hoja perfecta que nunca se hace. Y si un dato no lo sabes, escribe que no está confirmado: eso es exactamente el olvido que esta lección quiere sacar a la luz.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Memoria: las piezas de un diagnóstico
Empareja cada pieza con su definición. Con estas seis parejas ya puedes hacer una visita de diagnóstico completa.
Tarjetas de repaso rápido
Toca una tarjeta para ver la respuesta.
Segunda pregunta del producto: escribe tu monto fijo de visita de diagnóstico en una línea y, abajo, las cuatro exclusiones que nunca incluye. Después ensaya el párrafo que vas a decir por teléfono para anunciarlo. Si no puedes decirlo en dos frases, todavía no lo has decidido.
Un monto que no puedes explicar por teléfono es un monto que el cliente va a discutir en la puerta. Anótalo, dilo y anótalo en la orden de trabajo.
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Fuentes y para saber más
Esta lección usa un caso ficticio: Marisol y «Taller Marisol» no existen, y los montos, las horas y los tiempos de traslado son cifras de práctica para aprender a cotizar una visita, no precios de mercado ni estadísticas de ningún sector. Para el contexto fiscal y legal de México, la fuente oficial vigente es el Servicio de Administración Tributaria, y para lo de consumo la PROFECO. Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.
PROFECO: información de precios y proveedoresConsulta la información de precios antes de fijar los tuyos y anota la fecha de la página.
SAT: obligaciones y comprobantes fiscalesRevisa qué obligaciones aplican a tu forma de trabajo antes de emitir comprobantes.
Para dominar este tema
Ahora sabes tres cosas: qué partes tiene una revisión de diagnóstico, qué monto llevas y cuándo lo cobras, y qué se escribe para que el cliente sepa qué incluye y qué no. Lo que falta es un solo papel: tu hoja de diagnóstico con las cuatro partes, el monto fijo y las exclusiones. Escríbela y úsala en tu próxima visita, aunque sea de prueba. Cuando la hoja vuelva llena, el monto de la reparación sale de tus números y no de una impresión, y la discusión sobre qué incluye deja de ser tuya.
Chequeo de la lección
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
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