Reparación y servicios técnicos como negocio

La garantía acotada: qué cubre, qué no y por cuánto tiempo

Escribir una garantía de trabajo con alcance, plazo y exclusiones, y explicarle al cliente por qué una garantía de meses sin exclusiones es un riesgo que tu taller no puede cumplir.

Qué vas a poder hacer al terminar

La garantía es el compromiso más caro que hace un taller, porque se paga después. Una garantía de dos meses sin exclusiones dice, sin decirlo, que cualquier falla que aparezca en dos meses es tuya. Y casi nunca lo es. En el caso ficticio de esta lección, Marisol atiende cuarenta servicios al mes y trabaja sola en un local rentado: no tiene ni el tiempo ni el presupuesto para respaldar promesas que no puede controlar. Esta lección te da tres decisiones concretas: qué partes tiene una garantía escrita, en qué plazo se cuentan y qué exclusiones puedes sostener sin convertirte en el responsable de todo lo que le pasa al aparato.

La pregunta que responde esta lección Si un cliente te pide seis meses de garantía sobre todo el aparato, sin excluir nada, ¿puedes contestarle con tres frases y salir con un acuerdo escrito que tu taller pueda cumplir de verdad? Si la respuesta es sí, esta lección ya funcionó.

1. Por qué una garantía sin acotar es un riesgo

El cliente que pide meses de garantía sin exclusiones no está intentando engañarte: quiere sentir que su dinero está seguro. El problema es que una garantía sin límites no protege a nadie, porque promete una cosa que nadie puede cumplir y por eso no protege ni al cliente. Cuando la falla aparece y la garantía dice que todo está cubierto, el taller tiene dos salidas: aceptar un trabajo que no hizo o discutir con el cliente. Las dos salen mal, y las dos se podían evitar con un renglón escrito antes de empezar.

Tabla de tres columnas con las tres partes de una garantía escrita: el alcance, el plazo y las exclusiones, cada una con lo que se escribe y el error que se evita.
Si falta una parte, la garantía se cumple a medias. Tres renglones, siempre en el mismo orden.
La garantía es un compromiso que el taller tiene que poder cumplir Escribir una garantía es comprometerse con tu tiempo y con tu bolsillo. Si no puedes cumplirla, no la escribas: acótala. Y hay un límite aparte: los trabajos que van con gas o con electricidad los hace personal capacitado, con el equipo y la licencia que el trabajo pide. Leer esta lección no te habilita para ejecutarlos. Aquí se aprende a organizar y a redactar un compromiso, no a hacer un trabajo que exige formación.

2. Las tres partes: alcance, plazo y exclusiones

Una garantía de trabajo que se puede defender tiene tres partes, siempre en el mismo orden y siempre por escrito. El alcance dice qué se cubre. El plazo dice por cuánto tiempo. Las exclusiones dicen qué no. Si falta una, el papel no sirve: el cliente tiene que leer tres renglones para entender qué le garantizas, y ese es todo el trabajo que te cuesta. El alcance sale de lo que ya está en el presupuesto que se le mostró al cliente, que se arma en la herramienta T09, Presupuesto editable. Y las tres partes se anotan en la hoja del trabajo, la herramienta T10, Orden de trabajo. La mecánica de esas dos herramientas la explica cada una: aquí no se repite.

Las tres partes de la garantía y el error típico de cada una. Caso ficticio del ejercicio.
ParteLo que se escribeEl error típico
AlcanceQué trabajo hiciste y qué pieza cambiaste, con el modelo del aparatoDecir que el aparato queda como nuevo
PlazoDesde qué día corre y cuántos días o meses duraContar desde el día en que se hizo, no desde la entrega
ExclusionesLas cuatro o cinco cosas que la garantía no cubreEscribir exclusiones que después no puedes explicar
Flujo de cinco pasos: el diagnóstico, el alcance, el plazo, la explicación al cliente y la entrega de la garantía escrita.
El papel no sustituye la explicación: el cliente tiene que entender qué se le garantiza.
La regla del renglón Si la garantía necesita una hoja, todavía no está escrita. Una garantía que se entiende en tres renglones y en dos minutos de lectura es una garantía bien hecha. Lo que sobra no la hace más profesional: la hace más difícil de defender.

3. El plazo: por dónde empieza el reloj

La parte que más se olvida es el punto de partida del plazo. El plazo de una garantía de mano de obra empieza el día en que el cliente se lleva el aparato, no el día en que lo abriste en la mesa. Si el trabajo estuvo dos semanas en el taller, el cliente no cuenta esas dos semanas: para él el aparato empieza a contar cuando vuelve a su casa. En el caso ficticio del ejercicio, la garantía de mano de obra de Marisol es de noventa días y se cuenta desde el día de la entrega, que queda anotado en la orden y en la propia garantía.

4. De quién es la garantía

Hay tres garantías distintas y confundirlas es la causa más común de una discusión en el mes seis. Una es la que das tú: la de la mano de obra, sobre lo que hiciste. Otra es la de la refacción, que da el proveedor de la pieza. Y otra es la del fabricante del aparato, que no tiene nada que ver contigo aunque el cliente te la pregunte a ti. Puedes respetar la garantía del proveedor y escribirla en tu papel, pero tienes que decir de quién es. Prometer como propia una garantía que da otro es el camino corto a un cliente que vuelve con un problema que no era tuyo.

Tabla de tres columnas con tres tipos de garantía: la de mano de obra que da el taller, la de la refacción que da el proveedor y la del fabricante, cada una con lo que el taller no puede prometer.
Promete la tuya y explica las otras dos. Prometer la garantía de otro es prometer algo que no controlas.

En el caso ficticio del ejercicio, la clienta de la orden 118 preguntó si la garantía del amortiguador nuevo era de un año. Marisol respondió lo que dice la hoja del proveedor, que en ese ejercicio eran seis meses, y agregó que la garantía de mano de obra del taller eran noventa días. Anotó las dos, con su origen. La clienta se fue con las dos fechas claras y con un papel donde se veía de dónde salía cada una.

5. Las exclusiones que sí puedes escribir

Una exclusión no es una trampa para el cliente: es la línea que separa tu trabajo de todo lo demás. Las exclusiones que se sostienen tienen una característica: describen cosas que nadie controla en el taller. El mal uso, el golpe que le dio a la máquina, la apertura que hizo otra persona, el desgaste por no limpiar el filtro que el fabricante pide limpiar. Sobre esas cosas puedes decir que no, y decirlo con tranquila.

Tabla de tres columnas con cinco exclusiones que se pueden sostener: el uso indebido, el daño de un tercero, el trabajo de otra persona, la falta de mantenimiento y el desgaste normal, con el motivo y la explicación al cliente.
Una exclusión que no puedes explicar en una frase, mejor no la escribas: se vuelve una discusión.
Lo que nunca se excluye Hay una cosa que no se escribe nunca en la lista de exclusiones: que el trabajo quedó mal hecho. Esa parte es tuya, siempre, y por eso la garantía existe. Un taller que excluye su propia mano de obra no está protegiendo el negocio: está diciendo que no responde por nada, y el cliente lo escucha así.

6. Ejemplos resueltos

Ejemplo resuelto 1: la garantía de la orden 118

  1. En el caso ficticio del ejercicio, la orden 118 del taller de Marisol es una lavadora que no centrifuga y suena fuerte. Se revisa el eje y el amortiguador y se cambian las dos piezas. El trabajo ocupa tres horas de taller y se entrega el jueves en la tarde.

Ejemplo resuelto 2: el cliente que pide un año de garantía

  1. Un cliente del caso ficticio pide que la garantía del trabajo sea de un año y que cubra cualquier falla del aparato, sin excluir nada. Lo pide por escrito, porque ya le pasó con otro taller.

7. Lo que te llevas

Tres decisiones y un producto. La primera: la garantía tiene tres partes, alcance, plazo y exclusiones, y se escribe antes de empezar. La segunda: el plazo corre desde la entrega y dice de quién es cada garantía. La tercera: las exclusiones que se escriben son las que describen cosas que nadie controla. Y el producto: la garantía de un trabajo real tuyo, con sus tres renglones, sus exclusiones, la fecha de vencimiento y la firma del cliente.

Un cliente te pide seis meses de garantía sobre todo el aparato, sin excluir nada. ¿Qué haces?

En el caso ficticio del ejercicio, la garantía de mano de obra de Marisol es de noventa días. Un cliente devolvió el aparato 83 días después de la entrega, así que la garantía sigue vigente. La visita de vuelta requiere dos horas de trabajo a $180 la hora y una pieza de $310. ¿Cuánto le cuesta a Marisol atender esa visita? Suma las horas y la pieza.

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Una garantía de trabajo sin exclusiones es más generosa con el cliente y, por lo tanto, más segura para el taller.

Une cada parte de la garantía escrita con lo que va en ella.

Coloca cada acción en el momento en que ocurre.

En la orden de trabajo
En la entrega
Después de la entrega

La garantía escrita tiene tres partes: alcance, y exclusiones. El plazo se cuenta desde la , que es el día en que el cliente se lleva el aparato. En el caso ficticio del ejercicio, la garantía de mano de obra de Marisol es de días.

Ordena los pasos para entregar una garantía acotada.

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Alguien escribió estas cinco notas en la libreta del taller. Marca las que no se sostienen.

  1. La garantía se escribe con tres partes: alcance, plazo y exclusiones.
  2. El plazo de la garantía se cuenta desde el día de la entrega, no desde el día en que se hizo el trabajo.
  3. Si el taller no puede garantizar un trabajo, lo mejor es ofrecer más meses de garantía para compensar.
  4. Las exclusiones que se escriben son las que describen cosas que nadie controla, como el mal uso o el daño de un tercero.
  5. La garantía de la refacción la da el proveedor de la pieza, así que el taller puede firmarla igual que si fuera propia.

Identifica la linea con error.

Producto de la lección. Toma el último trabajo que entregaste y redacta su garantía en cinco renglones: uno de alcance, uno de plazo, tres de exclusiones y uno de firma con la fecha de vencimiento. Después escríbele al cliente la explicación de dos frases que le dirías de viva voz. Con la hoja llena, responde en una línea: qué parte de la garantía te cuesta más sostener y por qué.

PistaSi en algún renglón te ocurre que esto no lo puedo sostener, ese renglón está mal y hay que reescribirlo o quitarlo. Una garantía que te da pena leer en voz alta es una garantía que va a romperte.

Memoria: las tres partes de la garantía

TerminoDefinicion

Tarjetas de repaso rápido

¿Cuáles son las tres partes de una garantía?
Alcance, plazo y exclusiones. Siempre en ese orden y siempre por escrito.
¿Desde cuándo corre el plazo?
Desde el día de la entrega, no desde el día en que se hizo el trabajo.
¿Qué es la garantía de mano de obra?
La que da el taller sobre lo que él hizo. El plazo lo decides tú.
¿De quién es la garantía de la refacción?
Del proveedor de la pieza. Puedes escribirla, pero tienes que decir de quién es.
¿Qué exclusión nunca se escribe?
Que el trabajo quedó mal hecho. Esa parte es del taller y la garantía la cubre.
¿Por qué se excluye el uso indebido?
Porque nadie lo controla en el taller y porque se puede explicar en una frase.

Segunda pregunta del producto: elige una exclusión de tu lista y escribe la frase con la que se la vas a explicar a un cliente que no está de acuerdo. Una exclusión que no se puede explicar en una frase, mejor no se escribe: se convierte en una discusión.

PistaPiensa en la exclusión que más te incomoda, la que siempre pospones. Esa es la que hay que tener escrita antes del próximo trabajo.

Fuentes y para saber más

Esta lección usa un caso ficticio: Marisol y «Taller Marisol» no existen, y los plazos, las horas y los montos son cifras de práctica para aprender a redactar una garantía, no precios de mercado ni estadísticas de ningún sector. Para el contexto fiscal de México, la fuente oficial vigente es el Servicio de Administración Tributaria; para los derechos de quien compra una reparación, la fuente es la PROFECO. Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.

Para dominar este tema

Ahora sabes tres cosas: qué tres partes lleva una garantía escrita, desde qué día corre el plazo y qué exclusiones puedes sostener. Lo que falta es el papel: la garantía de un trabajo real tuyo, con su alcance, su plazo, sus exclusiones y la firma del cliente. Escríbela esta semana con el último trabajo que entregaste. Si al leerla descubres que no sabes sostener una de sus partes, ya sabes por dónde empezar: por esa.

Chequeo de la lección

Se requiere 70% de aciertos para avanzar.