Reparación y servicios técnicos como negocio

El diagnóstico con su precio: la visita que se cotiza

Levantar un diagnóstico de visita, decidir si se cobra y cuánto, y explicar al cliente qué incluye esa revisión y qué no incluye.

Qué vas a poder hacer al terminar

Marisol trabaja sola en un local rentado y atiende cuarenta servicios al mes. La mitad de sus presupuestos que salen mal no se equivocan en la cuenta: se equivocan en la visita. Llega, abre la lavadora por un lado, mira cinco minutos y se va con una impresión. Vuelve al taller, la impresión se convierte en un monto y el monto llega al cliente sin decir qué se revisó ni qué quedó fuera. Esta lección te da tres decisiones concretas: qué partes tiene una revisión de diagnóstico, si esa visita se cobra y cuánto, y qué se escribe para que el cliente sepa qué está comprando.

La pregunta que responde esta lección Si mañana te llaman por una lavadora que no centrifuga, ¿puedes decir en un minuto qué vas a revisar, cuánto vas a cobrar por ir a revisarla y qué le vas a escribir al cliente? Las tres respuestas salen de lo que vas a ver aquí. El caso de Marisol y de su «Taller Marisol» es ficticio: los montos, los tiempos y los equipos son de práctica, no son precios de mercado ni estadísticas de ningún sector.

1. Qué es un diagnóstico y qué no es

Un diagnóstico no es una reparación pequeña ni una visita de cortesía. Es una revisión con un resultado escrito: la falla más probable y un rango de monto. Sirve para que el cliente decida con información y para que tú no cotices a ciegas. En un taller donde trabaja una sola persona, el diagnóstico tiene además un costo invisible: la hora que se te va, el viaje y la oportunidad de atender otro trabajo. Por eso decidir si esa visita se cobra no es un detalle de cortesía: es una decisión de negocio y se toma antes de salir.

Tabla de tres columnas con cuatro partes del diagnóstico: los antecedentes que cuenta el cliente, la revisión visual sin desarmar, la prueba de funcionamiento y la falla probable con su rango de precio.
Si una de las cuatro partes no queda anotada, el diagnóstico sale a medias y el monto se arma de memoria.
La prueba de una frase Si al volver al taller no puedes escribir la falla probable en una frase, no hiciste un diagnóstico: hiciste una visita. La prueba es esa: una frase con la pieza, otra con el rango de monto y una tercera con lo que falta saber.

2. Las tres decisiones antes de cotizar

El diagnóstico se arma con tres decisiones que se toman en este orden. Primero, dónde se hace la revisión. Segundo, si la visita se cobra y de cuánto. Tercero, qué se escribe. El orden importa porque la tercera decide cómo se lee la segunda: si el cliente no sabe qué incluye la revisión, cualquier monto parece inventado.

Flujo de cinco pasos: la llamada con el síntoma anotado, la visita con la revisión, el escrito con la falla probable y el rango de monto, la decisión de si se cobra la visita y la orden de trabajo en el taller.
El paso que casi siempre se salta es el cuarto: decidir el monto después de gastar la hora y el traslado.
Tabla de tres columnas con cuatro situaciones del diagnóstico: cuando el cliente contrata la reparación la visita se cobra y se descuenta, cuando sólo pidió un diagnóstico se cobra completa, cuando la revisión fue un vistazo se avisa antes y cuando la falla es de gas o eléctrica se canaliza a person
La tercera fila es la que más se salta: una visita de cinco minutos sigue siendo una visita.

La primera decisión es dónde se revisa. En el caso ficticio del ejercicio, Marisol revisa en el domicilio cuando el equipo se puede ver funcionando sin complicarse: una lavadora que golpea al centrifugar se ve en casa, sin desarmar. En el taller se revisa lo que se lleva, como una freidora o una campana extractora. Cuando el equipo va al taller, el traslado se cotiza aparte y queda escrito que el traslado lo hace ella, con el riesgo que eso significa para el aparato.

La segunda decisión es si la visita se cobra. En el caso ficticio del ejercicio, el monto es de doscientos cincuenta pesos y se anuncia antes de salir: cuarenta y cinco minutos de revisión y treinta de traslado. Cuando el cliente contrata la reparación, ese monto se descuenta del total y se escribe en el presupuesto. Cuando el cliente sólo pidió un diagnóstico, se cobra completo. Y hay una cuarta salida, que es la que más se olvida: si la falla es de gas o de instalación eléctrica, el taller no hace ese trabajo y la visita se canaliza a personal capacitado, sin cobrar nada.

La tercera decisión es qué se escribe. Por escrito, el diagnóstico lleva la falla probable, el rango de monto, lo que incluye la revisión y lo que no incluye. En el caso ficticio del ejercicio, lo que no incluye queda claro: desarme completo, refacciones, instalación en el domicilio del cliente y garantía de que el equipo va a funcionar. Una revisión no garantiza un resultado: informa. Esa diferencia es la que separa una revisión honesta de una promesa.

Gas y electricidad: ese trabajo no es tuyo El trabajo con gas y con partes eléctricas energizadas exige personal capacitado, equipo adecuado y el permiso que corresponda. El taller de Marisol no lo hace y esta lección no habilita para hacerlo: leerla no te da la formación que ese trabajo pide. Cuando la falla es de esa familia, el diagnóstico termina en una llamada a quien sí puede hacerla. En el caso ficticio del ejercicio, ese camino no se cobra y no se descuenta de nada: no hubo revisión.
Dónde vive el número El monto por hora con el que calculas si la visita sale o no sale está en la herramienta T04, Hoja de costos. Y el papel donde queda escrito lo que revisaste, lo que anotaste y lo que acordaste es la herramienta T10, Orden de trabajo. La hoja de diagnóstico que te vas a quedar es tuya, pero su relleno vive en la orden de trabajo.

3. Ejemplos resueltos

Ejemplo resuelto 1: la visita de diagnóstico de la lavadora que golpea

  1. En el caso ficticio del ejercicio, una clienta llama el martes por la mañana porque su lavadora centrifuga pero golpea al final del ciclo. Marisol anota tres cosas: qué hace, desde cuándo y el modelo. El modelo importa, porque la refacción se pide por modelo y por año, y sin el modelo la revisión empieza con una adivinanza.

Ejemplo resuelto 2: el diagnóstico que salió gratis

  1. En el caso ficticio del ejercicio, un cliente llama y pide una revisada gratis por teléfono, porque le dijeron que un vecino lo arregló por muy poco. No hay monto, no hay escrito y no hay hora apartada. Marisol anota la petición y, antes de dar la dirección, dice que la visita de diagnóstico tiene un monto fijo y que se descuenta si contrata la reparación. El cliente acepta el monto y la cita queda para el jueves.

4. Lo que te llevas

Tres decisiones y un producto. La primera: el diagnóstico tiene cuatro partes y se anota cada una. La segunda: el monto de la visita se decide y se anuncia antes de salir, y se descuenta del total cuando el cliente contrata. La tercera: lo que la revisión no incluye se escribe, para que el rango de monto se pueda comparar con el de otro taller. Y el producto: tu hoja de diagnóstico, con las cuatro partes, el monto fijo y las dos listas de lo que incluye y de lo que no.

Marisol va a revisar una lavadora en el domicilio de la clienta. ¿Qué hace mejor el negocio?

En el caso ficticio del ejercicio, la visita de diagnóstico dura cuarenta y cinco minutos de revisión y treinta de traslado, y la hora de Marisol cuesta ciento ochenta pesos. ¿Cuánto le cuesta esa visita?

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En el caso ficticio del ejercicio, el diagnóstico que salió gratis le costó a Marisol tres horas de trabajo y su hora cuesta ciento ochenta pesos. ¿Cuánto le costó ese trabajo?

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El monto de la visita de diagnóstico se puede decidir al final, una vez que se sabe qué falla y cuánto tarda la revisión.

Une cada parte del diagnóstico con lo que haces en ella.

Coloca cada paso en el momento en que ocurre.

En la llamada
En la visita
Al volver al taller

Ordena los pasos para levantar y cobrar un diagnóstico.

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Un asistente escribió estas notas en la libreta del taller. Marca las que no se sostienen.

  1. El diagnóstico se cotiza con un monto fijo que se avisa antes de la visita.
  2. Cuando el cliente contrata la reparación, el monto de la visita se descuenta del total.
  3. La visita de diagnóstico nunca se cobra: es parte de la cortesía del taller.
  4. El diagnóstico incluye abrir el equipo por completo y probar cada componente.
  5. El escrito del diagnóstico debe decir qué incluye la revisión y qué no.

Identifica la linea con error.

La revisión tiene cuatro partes: los antecedentes, la revisión visual, la prueba de funcionamiento y la probable. Cuando el cliente contrata la reparación, el monto de la visita se del total.

Producto de la lección. Toma tu última visita de diagnóstico, o la próxima que te pidan, y escribe una hoja con dos columnas: lo que revisé y lo que anoté. Debajo, tres renglones: si se cobra, cuánto y qué no incluye. Después responde en una línea: ¿cuántas de tus últimas visitas no se cobraron? Con ese número decides si tu monto fijo está bien puesto o si lo que te falta es una frase para anunciarlo.

PistaSirve más una hoja con números de hace un mes que una hoja perfecta que nunca se hace. Y si un dato no lo sabes, escribe que no está confirmado: eso es exactamente el olvido que esta lección quiere sacar a la luz.

Memoria: las piezas de un diagnóstico

TerminoDefinicion

Tarjetas de repaso rápido

¿Qué incluye un diagnóstico?
Los antecedentes, la revisión visual, la prueba de funcionamiento y la falla probable, anotadas.
¿Por qué el monto se anuncia antes de salir?
Porque el cliente tiene que poder aceptar o rechazar con la información completa.
¿Qué pasa si el cliente contrata la reparación?
El monto de la visita se descuenta del total, y eso queda escrito en el presupuesto.
¿Qué va siempre en el escrito?
La falla probable, el rango de monto y la lista de lo que la revisión no incluye.
¿Qué trabajo no hace el taller?
El de gas y el de partes eléctricas energizadas: ese lo hace personal capacitado.

Segunda pregunta del producto: escribe tu monto fijo de visita de diagnóstico en una línea y, abajo, las cuatro exclusiones que nunca incluye. Después ensaya el párrafo que vas a decir por teléfono para anunciarlo. Si no puedes decirlo en dos frases, todavía no lo has decidido.

PistaUn monto que no puedes explicar por teléfono es un monto que el cliente va a discutir en la puerta. Anótalo, dilo y anótalo en la orden de trabajo.

Fuentes y para saber más

Esta lección usa un caso ficticio: Marisol y «Taller Marisol» no existen, y los montos, las horas y los tiempos de traslado son cifras de práctica para aprender a cotizar una visita, no precios de mercado ni estadísticas de ningún sector. Para el contexto fiscal y legal de México, la fuente oficial vigente es el Servicio de Administración Tributaria, y para lo de consumo la PROFECO. Esta orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.

Para dominar este tema

Ahora sabes tres cosas: qué partes tiene una revisión de diagnóstico, qué monto llevas y cuándo lo cobras, y qué se escribe para que el cliente sepa qué incluye y qué no. Lo que falta es un solo papel: tu hoja de diagnóstico con las cuatro partes, el monto fijo y las exclusiones. Escríbela y úsala en tu próxima visita, aunque sea de prueba. Cuando la hoja vuelva llena, el monto de la reparación sale de tus números y no de una impresión, y la discusión sobre qué incluye deja de ser tuya.

Chequeo de la lección

Se requiere 70% de aciertos para avanzar.