Qué vas a poder hacer al terminar
Una frase de oferta sirve para que te entiendan. No sirve para que te compren: para eso hace falta otra cosa, más corta y más concreta, un acuerdo. En esta lección conviertes tu frase en una oferta inicial con cuatro renglones (alcance, precio tentativo, plazo y condición) y aprendes a distinguir lo que es una promesa de lo que es un compromiso verificable. Todo el caso es ficticio: Marisol, dueña de «Taller Marisol», un taller de reparación de electrodomésticos domésticos y mantenimiento del hogar que trabaja sola desde un local rentado y atiende cuarenta servicios al mes. Las cifras del ejercicio sirven para aprender la mecánica, no para concluir que un servicio vale cierta cantidad en una ciudad.
1. Una oferta no es un catálogo
El primer error es querer ponerlo todo en la oferta: la lista completa de lo que sabes hacer. El cliente no la va a leer y tú no vas a poder cumplirla. La oferta inicial es pequeña a propósito: dice una cosa, la hace bien y la entrega en un tiempo que puedes cumplir. En el caso ficticio del ejercicio, Marisol ofrece una sola cosa: la reparación de centrifugadoras y lavadoras de casa. El resto de su trabajo lo atiende como servicio de mostrador, sin promesa escrita.
- Alcance: qué incluye y qué no. La parte del «qué no» es la que evita discusiones, porque lo que no está escrito no se puede cobrar ni se puede esperar.
- Precio tentativo: el número y la regla de cuándo se mueve. Tentativo significa que puede cambiar, y por eso necesita una regla escrita al lado.
- Plazo: una fecha o un plazo contable. Sin plazo, la urgencia la pone el cliente y el trabajo se alarga solo.
- Condición: qué queda garantizado, por cuánto tiempo y en qué casos no aplica.
2. El precio tentativo y su regla
Un precio tentativo sirve para dos cosas: para que el cliente sepa a qué atenerse y para que tú puedas decir «esto no está cerrado». El número puede moverse, pero el movimiento tiene que tener una regla escrita: qué lo cambia y a quién se le avisa. En el caso ficticio del ejercicio, Marisol escribe: «reparación de centrifugadora, con refacción incluida, 950 pesos; si la refacción resulta de importación, 1,300 pesos». Los dos números son de práctica: sirven para ver cómo se redacta la regla, no para saber cuánto vale una reparación en una ciudad.
3. Promesa o compromiso verificable
Una promesa dice que el resultado será bueno. Un compromiso dice qué pasa si no lo es, y eso se puede comprobar. La prueba es una sola pregunta: «¿cómo sabría el cliente que no lo cumplí?». Si la respuesta es «porque no me gustó», no hay compromiso: hay intención. Si la respuesta es «porque pasaron tres días de la fecha que le di y no le avisé», hay compromiso: hay un dato, un plazo y una consecuencia. En el caso ficticio del ejercicio, «te lo dejo como nuevo» no se puede comprobar; «la refacción que instalo tiene 90 días de garantía escrita» sí: se comprueba con el papel y con el tiempo.
4. Ejemplo resuelto: de la frase a la oferta inicial
Ejemplo resuelto 1: Marisol despliega su frase en los cuatro renglones
- Marisol tiene su frase: «Reparo centrifugadoras y lavadoras de casa, con diagnóstico por escrito y 90 días de garantía en la refacción que instalo». Ahora la despliega: el alcance queda en tres puntos (diagnóstico, cambio de la refacción, prueba de quince minutos con carga y limpieza del tambor) y en una lista de exclusiones (no se instala equipo nuevo, no se suben máquinas a pisos altos sin montacargas y no se reparan refacciones que ya no se fabrican).
Ejemplo resuelto 2: la oferta de todo y la oferta que se reduce
- Un cliente del caso ficticio pide: cambiar la centrifugadora, revisar la lavadora, revisar el calentador de agua y arreglar una fuga bajo el fregadero, todo en una visita y con un solo precio. Suena conveniente y es imposible de cumplir con una promesa: son dos negocios dentro de un mismo día.
5. Lo que te llevas
Dos decisiones y un producto. La primera: en lugar de una lista de todo lo que sabes hacer, una oferta pequeña con cuatro renglones y sus exclusiones. La segunda: pasar cada frase por la prueba del compromiso verificable. Y el producto: la carta de oferta inicial de tu trabajo, escrita en una sola cara de papel, con los cuatro renglones en el orden en que el cliente los va a leer.
Marisol ofrece: «la refacción que instalo tiene 90 días de garantía escrita». ¿Por qué esa frase es un compromiso verificable?
En el caso ficticio del ejercicio, el plazo dice: «si la refacción tarda más de quince días, te escribo y decides: esperar o cancelar sin costo». ¿Cuántos días tiene el cliente para decidir, contados desde el día en que Marisol le escribe?
díasUn precio tentativo es una autorización para cambiar el número cuando quieras, siempre que avises después.
Une cada frase del negocio con su tipo.
Ordena los cuatro renglones de la oferta como los lee el cliente, de arriba hacia abajo.
Alcance
Precio tentativo
Plazo
Condición
Para comprobar que una frase es un compromiso y no una promesa, hazte esta pregunta: «¿cómo sabría el cliente que no lo ?». En el caso ficticio del ejercicio, el plazo dice que a los quince días se le escribe y él decide: esperar o sin costo.
Un cliente pregunta por teléfono qué haces y cuánto le va a costar. Ordena tus pasos.
Un asistente escribió estas cinco notas en la libreta del taller. Marca las que no se sostienen.
- La oferta inicial debe incluir todo lo que el negocio sabe hacer, para que el cliente vea el catálogo completo.
- Un compromiso verificable tiene un dato, un plazo y una consecuencia que el cliente puede exigir.
- El precio tentativo puede cambiar, pero la regla de cuándo cambia se escribe antes de cotizar.
- La garantía de la refacción instalada es la condición para poder cobrar el trabajo.
- Un plazo sin la consecuencia de qué pasa si se retrasa deja al cliente esperando sin salida.
Identifica la linea con error.
Producto de la lección. Elige un solo trabajo que quieras ofrecer y escribe su carta de oferta inicial en una cara de papel, con cuatro renglones en este orden: alcance, precio tentativo, plazo y condición. En el renglón de alcance escribe también dos o tres exclusiones. Después pasa cada frase por la pregunta «¿cómo sabría el cliente que no lo cumplí?». Las frases que no tengan respuesta no son promesas: o las reescribes con un dato y un plazo, o las quitas. Entrega la carta a alguien que no conoce tu negocio y pídele que te diga cuál de los cuatro renglones le faltaba: esa es la parte que tú ya no notas.
Pista
Empieza por el alcance, que es el renglón más largo y el único que no tiene número. Si te cuesta escribir las exclusiones, casi siempre es porque tu trabajo real sí lo cubre todo; en ese caso, el alcance se estrecha, no la exclusión.Memoria: los cuatro renglones y las dos clases de frases
| Termino | Definicion |
|---|---|
Tarjetas de repaso rápido
Segunda parte del producto: busca a alguien que ya te haya pedido trabajo y mira lo que realmente pidió. Escribe su petición con sus palabras y ponla junto a tu renglón de alcance. Si tu alcance no la cubre, tienes dos opciones: ajustar el alcance para el tipo de trabajo que más pides, o dejar la oferta como está y atender ese caso aparte. Decide y anota por qué.
Pista
Mira el pasado, no el futuro: las peticiones reales de tus últimos clientes dicen más sobre tu oferta que lo que tú imaginas que van a pedir.Fuentes y para saber más
Esta lección usa un caso ficticio y cifras de práctica; no hay precios de mercado ni estadísticas. Los números del ejercicio sirven para aprender la mecánica de redactar una oferta, no para concluir que un servicio vale cierta cantidad en una ciudad. Para el contexto fiscal y legal de México, la fuente oficial es el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la ley federal vigente en la fecha de publicación; la orientación general no sustituye la asesoría de un contador o un abogado.
SAT: altas, obligaciones y comprobantes fiscales
Consulta las obligaciones que apliquen a tu forma de trabajo y anota la fecha de la página.
PROFECO: información de precios y proveedores
Consulta las herramientas de comparación de precios antes de fijar los tuyos.
Para dominar este tema
Ahora sabes dos cosas: cómo se convierte una frase de oferta en un acuerdo con alcance, precio tentativo, plazo y condición, y cómo se distingue una promesa de un compromiso que el cliente puede exigir. Lo que falta para que esto sirva en tu negocio es un solo documento: la carta de oferta inicial de tu trabajo. Escríbela esta semana con un trabajo real, pásala por la pregunta de cómo sabría el cliente que no lo cumpliste y quítale lo que no tenga respuesta. Si después de quitarla la oferta sigue siendo clara, ya está.
Chequeo de la lección
Se requiere 70% de aciertos para avanzar.