Modelo de negocio y pricing

Ajuste fino: paquetes, descuentos y cómo subir el ticket

Diseñar el menú de ofertas —paquetes, complementos y descuentos con contraprestación— para elevar lo que gasta cada cliente sin regalar margen.

El ticket no se pide: se diseña

Mostrador con tres letreros de precios escalonados y la tarjeta del medio subrayada con lápiz
La misma clienta gasta más cuando el menú le pone la decisión fácil.

Hay dos formas de que entre más dinero: más clientas o más gasto por clienta. La primera es lenta y cara (cada clienta nueva cuesta entrevistas, muestras y tiempo); la segunda se puede sentar a diseñar esta tarde con una libreta, y por eso este módulo existe. La métrica se llama ticket promedio: lo que gasta cada cliente por visita, y su pariente la frecuencia: cada cuánto regresa. Un negocio de taquería con ticket de 60 no muere por tacos: muere porque nadie le dijo a esa clienta que «con todo» son 85 y que la orden grande con refresco son 110. El cliente casi nunca elige la opción que más te deja porque nadie se la presentó en el orden correcto.\n\nEl menú de tres escalones. Se toman los productos o servicios que ya existen y se arman en básico, completo y premium: el básico (180) resuelve el dolor principal; el completo (250) es el básico con lo que la clienta de todos modos terminaría pidiendo aparte (entrega incluida, segundo surtido, revisión quincenal); el premium (400) es para el cinco por ciento que quiere todo el mes resuelto. La física del menú: nadie quiere el más barato (se siente insuficiente), pocos quieren el más caro (se siente exceso); la del medio se ancla como la sensata, y la sensata se escoge si tú la defines como el completo con todo incluido, no como tu producto pelado.

El descuento que no pide nada a cambio es un aumento al costo Regla de hierro: todo descuento transa, no regala. Si baja el precio, tiene que subir algo del otro lado: volumen («llevando seis, sale a 210»), certeza («10% abajo si apartas con anticipo»), caja hoy («5% menos pagando de contado, sin fiado»), futuro («precio de fundadora a quien me traiga dos clientas»). El descuento por pena —«es que está caro», «la vez pasada le hice barata la otra»— convierte el precio del módulo anterior en un número decorativo y educa a la clienta a esperar la baja: quien descuenta sin contraprestación dos veces, la tercera no vende: subasta. Y hay una línea que se respeta sola: al producto que ya está en el piso de costo no se le baja ni por enojo; se le sube el valor (se empaqueta, se acompaña, se le pone fecha) o se retira del menú. Lo que no puede bajar es lo que no deja.

Las otras dos palancas del ajuste fino son viejas como el mostrador y se practican con guion. El complemento («¿con todo, jefe?»): un producto que se lleva solo gana un hermano chico que se lleva con él —el café con la galleta, la instalación con el mantenimiento, el postre con la orden grande—, y la frase que lo vende se prepara antes de que llegue el cliente, porque en el momento de la venta se te ocurren tres y dices la más nerviosa. Regla: el complemento vale menos del 30% de la compra y resuelve lo que el cliente iba a resolver en otra tienda (la crema, la bolsa de hielo, la extensión). La frecuencia: cada venta única que se convierte en suscripción o en «yo le aparto los viernes» vale más que dos ventas sueltas, porque el ingreso recurrente baja tu costo de conseguir cliente a cero y te deja planear el mes. Lo demás es menú con lógica: si el escalón premium no se vende nunca, no es un fracaso: hizo su trabajo de ancla vendiendo el completo; y si el básico es el único que se lleva, el completo no está comunicando la diferencia: vuelve a escribir qué trae y por qué.

El ticket promedio sube en la cocina y en el menú, no en la conciencia del cliente: a nadie le subas el precio —bájale la duda.
— Lumbre · Empresa
Las cuatro jugadas del ajuste fino y su regla de uso
JugadaQué haceRegla de uso
Menú de tres escalonesAncla la opción media como la sensataEl completo debe llevar lo que se pide aparte; el premium es ancla aunque casi no se venda
ComplementoSuma el hermano chico a la compraMenos del 30% del ticket y resuelve lo que compraría en otro lado
Descuento con contraprestaciónBaja precio, sube volumen, certeza o cajaNunca sobre el piso de costo; nunca sin pedir algo a cambio
Frecuencia compradaConvierte la visita en cita fijaAnticipio o agenda; el recurrente vale más que el descuento puntual

Clasifica cada movimiento del mostrador según la palanca que está operando:

Subir ticket
Subir frecuencia
Descuento con contraprestación

Renata vende kits de despensa con su completo a $250 y deja de marcar el premium en la lista porque «nadie lo compra»: en el menú quedan solo básico (180) y completo (250), y el mes siguiente las ventas del completo caen de 60 a 38 unidades. ¿Qué ley del menú olvidó?

Para armar el escalón «completo» del menú conviene meter en la caja lo que a ti te deja más ganancia, aunque la clienta no lo estuviera pidiendo.

Rediseña tu oferta en una hoja: tres escalones con qué incluye cada uno y cuál es el sensato; un complemento que valga menos del 30% del ticket y resuelva lo que el cliente compra en otro lado; una regla de descuento escrita con su contraprestación (volumen, anticipo, de contado o referido); y una jugada de frecuencia para tu clienta más fiel. Ponle precio a cada jugada: anótalo sobre el piso que calculaste el módulo pasado.

PistaSi el escalón premium te da pena ponerlo, no es el premium el problema: es que no crees tu techo de valor. Vuelve al dato de entrevista: ella ya paga más por la alternativa.

Para dominar este tema

Lo esencial que debes saber

Preguntas clave del tema

  1. ¿Por qué el menú se lee por posición y no por número?
  2. ¿Cómo se elige el contenido del escalón completo?
  3. ¿Qué debe regresar un descuento para ser legítimo?
  4. ¿Cuándo un complemento es negocio y cuándo es liquidación?
  5. ¿Qué hace el premium que casi nadie compra?

Lo que debes poder hacer

Chequeo: el mostrador rediseñado

Se requiere 60% de aciertos para avanzar.

Siguiente: Proyecto: tu modelo de negocio en una cuartilla, con precios que se defienden — el curso cierra entregando el mapa completo: las nueve piezas, la resta de margen, la banda del precio y el menú de tres escalones, todo con números que aguantan la pregunta del inversor: ¿por qué ese precio y no otro?