Modelo de negocio y pricing

El precio es una decisión, no una ocurrencia

Fijar el precio con los tres anclajes (piso de costo, techo de valor, referencia de competencia) y probarlo sin quemar la cartera de clientes.

El precio vive entre dos números que ya conoces

Balanza con el costo del producto en un platillo y lo que el cliente paga hoy por su alternativa en el otro
El precio correcto no se inventa: se acota entre el piso y el techo.

De las nueve piezas de la cuartilla, el precio es la que se puede mover hoy sin cambiar nada más: un punto arriba del precio, con la misma venta, va completo al margen; ese es su poder y su tentación. Pero moverlo «a ojo» es lo que separa una decisión de una ocurrencia. Toda la teoría de precio de un negocio pequeño cabe en una imagen: un piso, un techo y una referencia.\n\nEl piso lo pone tu costo. Precio mínimo honesto = costo variable + tu parte de los fijos + tu trabajo. Dejar el piso debajo del costo total no es agresividad comercial: es subsidiarle la compra al cliente con tu mesa. El techo lo pone el cliente: no tu fantasía ni la competencia, sino lo que ya paga hoy por resolver este problema, más lo que valga el dolor evitado (tu dato de las entrevistas: «gasta 450 al mes en libretas y recados», «pierde el lunes entero reconciliando»). Si tu servicio ahorra dos tardes y 300 de descontrol, un precio de 250 no es caro: es barato en términos de su bolsillo real.

Los tres anclajes y la pregunta que cada uno responde Piso (tus números): ¿cuánto me cuesta que esto exista, contado mi trabajo? Por debajo, no se vende: se paga por vender. Techo (su valor): ¿qué paga hoy mi cliente por la alternativa, y cuánto dolor le quito? Por arriba de esto, nadie llega ni con descuento. Referencia (el mercado): ¿qué cobran los comparables de tu zona, a nueve cuadras a la redonda? La referencia no decide tu precio: decide qué tan caro o barato parecerás, y por eso se usa para dos cosas legítimas: posicionarte (cobrar más que el de junto exige comunicar por qué) o ganar por estructura (cobrar menos solo si tus costos son de verdad menores). Copiar el precio del competidor sin conocer sus costos es la apuesta más común del emprendedor novato: puede que él venda a pérdida porque le sobra caja, o que venda carísimo porque su cliente no eres el tuyo. El que copia no compite: conjetura.

Con piso y techo definidos, la banda se estira con tres movimientos probados. Precios punto de anclaje: 250 en lugar de 248.63 —en México el número cerrado comunica trato, el remate («99») comunica liquidación—, y sobre todo: elige el ancla que presentar. Quien ve tres opciones (básica 180, completa 250, premium 400) no compara contra nada: compara entre tres, y la del medio se vuelve razonable sola. Subir al que llega, no al que está: el cliente nuevo no tiene referencia de tu precio viejo, así que la subida se prueba con los de la fila de adelante sin pelear con los de siempre; a los existentes se les avisa con fecha y con una mejora, no con un recargo silencioso. Bajar solo con contraprestación: el descuento que no pide nada a cambio (mayoreo, pago anticipado, llevarse dos) no es estrategia: es regalo con prisa. Y la regla que protege todo lo anterior: el precio se comunica sin disculparse. «Son 250, incluye entrega de los jueves» se dice igual que «son 20 e incluye servilleta»: el que baja la voz al decir el precio ya perdió la mitad de la venta antes del «no».

El que pone el precio según el vecino sin conocer sus números no está compitiendo: está adivinando con la cartera ajena.
— Lumbre · Empresa
Los tres anclajes del precio y sus lecturas erróneas
AnclajeQué pregunta respondeLectura errónea común
Piso (costo)¿Cuánto me cuesta que exista una unidad, con mi trabajo?«Aguanto tres meses debajo del costo y ya recupero»
Techo (valor)¿Qué paga hoy el cliente por su alternativa?«Mi tiempo no cuenta, lo mío es vocación»
Referencia (mercado)¿Contra qué me van a comparar?«Si el de junto cobra 150, yo cobro 140»
Comunicación¿Cómo se dice el número?Bajar la voz, «es que está caro pero…», disculparse
Prueba¿A quién le estiro la banda primero?Subirle a la clienta vieja sin avisar

Clasifica cada argumento a favor de un precio según el anclaje que lo sostiene:

Piso
Techo
Referencia

El negocio de Iván tiene un costo variable de 140 y fijos que le tocan en 40 por unidad; su clienta paga 380 al mes por la alternativa actual. Su competencia más cercana cobra 120 porque el dueño no cuenta su propio trabajo. Iván pone su precio en 130 «para no perder contra el vecino». ¿Cuál es el defecto central?

Subir los precios siempre termina por quitarle a uno la mayoría de los clientes, así que lo seguro es aguantarlos lo que se pueda.

Escribe tu precio con sus tres anclajes en una línea cada uno: piso (variable + parte de fijos + tu hora), techo (lo que tu cliente ya paga por la alternativa, dato de entrevista), referencia (dos comparables reales de tu zona, con número). Si tu precio actual está fuera de la banda, decide la jugada: subir a los que llegan, reempaquetar, o bajar el costo variable. Y ensaya en voz alta la frase del precio sin disculpa: «son X, incluye Y».

PistaSeñal de que el techo está bien calculado: el número sale del gasto actual del cliente, no de tu deseo de que «vale la pena».

Para dominar este tema

Lo esencial que debes saber

Preguntas clave del tema

  1. ¿Qué pregunta responde cada uno de los tres anclajes del precio?
  2. ¿Por qué «costo más veinte por ciento» no es estrategia?
  3. ¿Por qué copiar el precio del vecino puede ser una trampa?
  4. ¿A quién se le prueba primero una subida de precio?
  5. ¿Cuándo un descuento es estrategia y cuándo es regalo?

Lo que debes poder hacer

Chequeo: el precio con tres patas

Se requiere 60% de aciertos para avanzar.

Siguiente: Ajuste fino: paquetes, descuentos y cómo subir el ticket — el precio ya decide en una línea; ahora se arma en menú: qué empaquetar, cuándo regalar y por qué el cliente listo te compra dos cosas y no la más barata.